La pizarra de Uribe |
El Alavés exhibe en los primeros amistosos un especial cuidado por la defensa, mientras perfila la alineación y espera los refuerzos para potenciar su delantera
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J. A. MARTÍNEZ VIGURI
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CANAL MENDIZORROZA. Tarantino arma su pierna izquierda para golpear a la pelota en el amistoso de su debú. / IGOR AIZPURU
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Basta con recuperar el sentido común, que anduvo extraviado tres años por Mendizorroza, para elevar el estado de ánimo del Alavés y del alavesismo. Y eso que la intervención judicial a que se ve sometida la entidad deportiva recuerda que el presente y el futuro serán duros y de apreturas económicas, aunque quizás menos que el pasado. Es lo deseable. Con poco, muchos están mejor que antes. Los jugadores celebran curiosamente que por fin entrenan, que es su trabajo, con un técnico, Josu Uribe, motivador y exigente. La afición, renegada y harta hasta hace un mes, se ilusiona con un proyecto en albiazul que aspira a echar tierra sobre todo lo anterior. Basta con ser Alavés.
La ruptura con el pasado debe ser brusca, definitiva. Al fin y al cabo, el fútbol se reduce a un día, al del partido. A dos horas sobre un rectángulo de hierba. Por ahí empieza a distinguirse este Alavés, el otro Alavés, el reconocido por la mayoría. A mitad de camino de que se estrene la Liga 2007-08, la de sin Dmitry Piterman, el equipo vitoriano descubre sus primeras señas de identidad futbolística. Por carácter, el que imprime Uribe, no será.
Desde la defensa se arma el conjunto, sostiene el entrenador asturiano, quien apela también al compromiso personal de cada jugador para crecer en grupo. Queda por observar cómo actuará realmente el Alavés cuando la pelota eche a rodar, pero seguro que se comportará como un equipo aguerrido, disciplinado y ordenado. La calidad la aportan los futbolistas. La premisa parte de defender la portería para después atacar la del contrario. Tal vez sea así por ahora, más marcado, porque este plantel aguarda retoques que potencien su delantera.
De lo que se ha visto hasta la fecha en los ensayos de verano, el Alavés se cuidará mucho de que no le hagan gol con facilidad. Para que así sea se reclama desde el banquillo la atención de todos. Hay que cerrar las líneas de pase y achuchar por parejas a quien dirige el balón en el bando enemigo. La pizarra de Josu Uribe dibuja un 4-2-3-1. Mitad defensa, mitad ataque. Un equipo con dos caras. Compostura táctica y alegría para el ataque.
Solucionar problemas
Aunque aún es pronto para elevar sentencias y conceder la titularidad a nadie, el preparador albiazul ya esboza su primer once a tenor de lo expuesto en los primeros ensayos generales con público y marcador sin puntos.
Así, Bernardo apunta con ventaja para la portería después de dos años curtido como cedido en el Tenerife. Su protección parece cometido de dos nuevos -los laterales Calderón y Tarantino- y de dos veteranos -los centrales Pablo Casar y Mateo-. De momento, el doble pivote también remite a antaño y se perfila bregador, con Astudillo, el capitán, y Lacen de escudero. Las novedades fundamentalmente atienden al cuarteto de ataque, con los mediopuntas Samuel, Mena y Toni Moral y el delantero centro Raúl Sánchez. Una combinación de velocidad, calidad y remate para garantizar goles. De ello se trata.
Estreno y continuidad en la alineación a partes iguales para armar un bloque que ate los resultados de cada jornada. La Segunda División premia valores que no están reñidos con la aspereza del fútbol. Uribe bien lo sabe y réditos le ha dado en etapas anteriores. Además, el Alavés, en concurso por deudor, partirá de la parrilla desde posiciones retrasadas. El ascenso se aleja de su carrera.
Entretanto, a la entidad del paseo de Cervantes le quedan asuntos por resolver para lo que resta de mes. Para bien del vestuario se necesita dar una solución satisfactoria a Bonano, Edu Alonso y Gaspar y facilitar de igual forma la salida a los descartados. Aunque no será fácil. Los números no cuadran y se prevé arduo hacerlo.
No menos imprescindible para la mejora del Alavés es la llegada de refuerzos. A pesar de que la plantilla está armada -incluso aún sobra casi una decena de jugadores-, el equipo demanda incorporaciones para su ataque. Uribe ya puso la necesidad en público. Un medio y un delantero corpulento. El mercado carece de elementos así y si los hay, muchos conjuntos también aspiran a ellos. El Alavés parte con desventaja. Aunque recobra la normalidad y es un buen destino, su tesorería no está para dar rienda suelta al euro.
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