Dos años por los pelos |
En 2007, el proceso concursal y en 2006, los pagos a última hora; el Alavés repite coqueteo con el descenso administrativo
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J. A. M. V.
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CANAL MENDIZORROZA. Piterman con De Lucas, uno de sus principales acreedores. / N. GONZÁLEZ
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Por segunda temporada consecutiva, el Alavés ha esquivado el descenso administrativo. Una buena noticia que debe sonar como una especie de alerta roja. No conviene frecuentar determinados ambientes ni acostumbrarse a la salvación por los pelos. Si alguna vez fallan los cálculos...
Esta vez, al club le ha librado la declaración de concurso, un auto de la jueza de lo Mercantil que llegó sólo una semana antes de que expirase el plazo. 5,1 millones en denuncias de 26 jugadores de la plantilla formaban esa nube negra que amenazaba con la pérdida de categoría si no pagaba antes de ayer. La doctrina de la Comisión Mixta -Liga de Fútbol Profesional (LFP) y Asociación de Futbolistas Españoles (AFE)- obliga a una opinión común para condenar a una entidad. En este caso, ha habido disparidad de criterios. Mientras que la LFP protegió anoche al Alavés al estar intervenido judicialmente, la AFE pidió su descenso por deudor, aunque sin éxito.
En 2006, la incertidumbre se mantuvo también hasta el último día, a pesar de que Piterman decía hallarse tranquilo en la concentración de Florida. En esa ocasión pagó -eso sí que fue noticia- cuando la Comisión Mixta fijó el dinero que se debía al plantel. El abono de las cantidades se produjo, cómo no, a última hora. Se pagó un millón por los tres que reclamaban los profesionales.
Las consecuencias de tanto deporte de riesgo constituyen una mancha para la historia del Alavés, una casa que ya conoce la deshonra del descenso por moroso y otros lances económicos poco afortunados. El club ha batido por segundo año los récords en cuantía y número de denuncias a la AFE.
Registros negativos
Hasta la ’triunfal’ irrupción albiazul, las demandas eran de algunos cientos de miles de euros como mucho y unos cuantos jugadores por equipo. En 2006, con 10 denunciantes, el Alavés rompió moldes. El desbarajuste fue simplemente el preámbulo del caos económico de este año. 26 acreedores con 5,1 millones para colocar el listón del descrédito a una altura difícilmente rebasable por otro club. A no ser que surja otro Piterman, posibilidad nada desdeñable en el ’contenido’ y ’austero’ mundo del fútbol.
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