Zárate: «Es triste que haya gente que se quede sin cobrar una parte de lo que se le debe» |
Anuncia un acuerdo con Piterman por las acciones, pero también apunta a la intervención judicial del club
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J. A. MARTÍNEZ VIGURI
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CANAL MENDIZORROZA. Zárate, en un momento de la entrevista. /El Correo
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El martes, sin ir más lejos, se le escurrieron unas lágrimas por cuenta del Alavés. Fernando Ortiz de Zárate, en cuyo haber siempre figurará el ser impulsor del destronamiento de Dmitry Piterman, desbroza para EL CORREOel largo proceso que terminará con el traspaso de poderes albiazul.
-Con tanto ajetreo, ¿cómo está?
-Con tensión y angustia, a la espera de que llegue el último día y se firme la compra de las acciones.
-¿Y si le llamo ya presidente?
-Es prematuro, pero al final creo que me tocará asumir esa faceta.
-¿No está acaparando excesivo protagonismo? Se le empieza a ver como el salvador entre el alavesismo.
-Somos un grupo de empresarios, aunque me ha tocado a mí dar la cara. Detrás hay más gente con tantas ganas como yo.
-La pregunta está en la calle. ¿Qué va a ser del Alavés después de un serial de compraventa que no se remata con el capítulo final?
-Esto acabará bien. La situación aboca al club a la Ley Concursal y, antes o después de ella, se firmará el acuerdo que tenemos con Dmitry Piterman para adquirir sus acciones.
-¿Por qué se ha metido en este berenjenal?
-Por ilusión y sentimiento. Algo había que hacer para que el Alavés vuelva a ser el de antes. Lo he hecho con un poco de cabeza, pero sobre todo con mucho corazón.
-¿Le tentó tirar la toalla?
-Éste es un camino sin retorno.
-Es alavesista de cuna.
-Soy alavesista, he jugado en el Alavés y nuestras empresas -grupo Ayzar- han ayudado al club desde hace años. De alguna manera siempre he estado involucrado.
-Asistió en vivo y en directo a la descomposición de la entidad, desde dentro incluso como miembro activo de la Fundación. ¿En qué momento percibió que el Alavés estaba condenado al cambio de propiedad o al abismo?
-El segundo año de Dmitry, el de Primera, ya aparecieron los primeros síntomas para mí. Empecé a ver que esto no iba a llegar a buen puerto. Entonces comencé a pensar en que había que hacer algo, que no me podía quedar de brazos cruzados.
-Hasta marzo de este año no dio los primeros pasos reales.
-Como siempre veíamos a Piterman muy reacio a desprenderse de su paquete, era muy difícil aventurar cuándo llegaría el momento de plantearle la compra en serio. El tiempo hizo el resto.
Tebas, «uno más»
-Aunque hubo runrún en torno a otros inversores, la propuesta de su grupo siempre se perfiló como la única factible para Javier Tebas. ¿Ha sido éste más que el abogado de la negociación un aliado frente a Dmitry?
-Ha sido un personaje fundamental. Está haciendo una labor impresionante, se lo ha tomado como algo personal y sí, está siendo un aliado para nosotros. Si accedemos al club, él seguirá trabajando para el Alavés. Es uno más, es uno de los nuestros.
-Por la sucesión de hechos, y después de que el ucraniano insistiera ante el Palacio de Justicia su negativa a vender, ¿convencerle de lo contrario al día siguiente debió ser como un tratado psicoanalítico?
-Ahí intervino Tebas. Dmitry decía lo que pensaba y deseaba, pero en cambio sabía que se encontraba cada vez con menos apoyos, desde el ámbito institucional con la retirada de subvenciones hasta el social. Sin capacidad económica, por mucho que se empeñara en seguir, o le tocaba poner dinero, que no lo iba a hacer nunca, o era absurdo que se mantuviera al frente del Alavés.
-Con la venta en marcha, la retirada de Salvador Río y dos socios y su posterior confesión de que el plan era «inviable» sonaron a rendición. ¿Fue desleal con el grupo?
-Todavía estoy esperando una explicación por su parte. Yo me ocupé de encontrar un grupo de inversores y él de otro para concentrar el capital y obtener los apoyos social y moral. No entendí su comunicado. Este proyecto era igual de viable un mes atrás, cuando él lo conoció, que el día de su llamada para advertirme de que se salía. También puedo decir que con su gente yo no tuve contactos y no sé qué pudieron hablar entre ellos. Para mí es una gran incógnita.
-Cuando se trata de invertir en fútbol, los grandes capitales se apartan. Sale a relucir entonces el romanticismo. ¿Sucede también así en Vitoria, donde los empresarios más solventes poco quieren saber del Alavés?
-Sí, sí. En Vitoria, como en otras ciudades, hay personas con una alta capacidad económica a las que, por las razones que sean, no les interesa en absoluto gastar en fútbol. Así que esto se ha convertido en un reducto de románticos o de gente que utiliza el deporte para promocionarse.
-Su caso es el primero.
-Por descontado.
-¿En el tiempo se le escapó alguna vez un 'Dmitry kanpora'?
-Ja, ja, ja. Pues no. He intentado que no se me escapara un 'Dmitry kanpora'. Estando dentro del club he visto muchas cosas y al final debes ser comedido. Mi relación con él tampoco ha sido mala, sino cordial, pero con disparidad de criterios. En el fútbol-base, en la Fundación, no ha intervenido, ha dejado trabajar. Lo otro se lo dejo para la afición que ha sufrido.
-Hablemos de pasada de política. De su cita con el alcalde Patxi Lazcoz salió ilusionado. ¿Hubo en él más palabras que compromiso?
-Su apoyo hacia el futuro consejo de administración fue incondicional. Su compromiso de estudiar la situación del Alavés y de apoyar creo que fueron sinceros.
-Pues si el problema es Piterman, como también así lo apreció el Ayuntamiento en su día, cuando el presidente ucraniano lo deje, Betoño debe volver al Alavés. ¿Será así?
-De hecho, el alcalde nos dijo que esas instalaciones también estarán a disposición del Alavés de acuerdo a la ocupación que tengan. En líneas generales, será volver a la misma relación que tenía el Ayuntamiento con el club antes.
-¿Dejar para el final la petición del préstamo con el que dotar de liquidez a la entidad no fue un atrevimiento por su parte?
-Si dejamos para el final la financiación, o sea el crédito, fue porque antes ya nos habíamos reunido varias veces con el señor Rojo y éste siempre nos había dicho que para ayudarnos necesitaba primero el respaldo institucional, que detrás iría la caja. Así lo hicimos con el Ayuntamiento y nos falta la Diputación porque no está constituida formalmente. Rojo también nos comentó en un momento dado la pignoración de los derechos de televisión, de otras subvenciones, y por eso fuimos muy ilusionados a la última reunión, más después de la cita con Lazcoz. Pero nos encontramos con que la respuesta de Rojo fue la contraria, que no aceptaba como aval Izarra e Ibaia porque, según nos dijo, la situación del Alavés era muy delicada desde un punto de vista económico.
«No estamos locos»
-En la negativa de Caja Vital, de su presidente Gregorio Rojo, ¿percibió más razones que las estrictamente financieras?
-No lo sé. La sensación que me dio es que antes de sentarnos a la mesa ya estaba preparado el 'no'. Fue como decir 'hemos venido, pero no sé para qué hemos venido'. Sí obtuvimos otros compromisos de que la caja ayudará en cuestiones como la campaña de socios y la publicidad, pero yo pensaba que nos podía echar una mano, siempre pagando el crédito con su amortización e interés correspondientes. Buscábamos dinero para devolverlo. El momento es crítico, el club está endeudado, pero manejamos un plan de viabilidad. No estamos locos.
-Ahora, la Vital ha quedado en entredicho para muchos alavesistas, aunque su argumento sea sólido desde la responsabilidad mercantil que se le supone a la entidad.
-Igual, en otras ciudades, sus cajas actuarían de diferente forma. Aquí, la Vital piensa que esto no tiene una buena solución. Puede que en Donosti o Bilbao lo hubieran visto de otra manera.
-El viernes, Tebas anunció que el porvenir del Alavés pasa por someterse a un proceso concursal, en suma, a la intervención de un juez. ¿Será así con la petición por parte de Piterman y la posterior venta de las acciones a su grupo?
-Puede que la solicite el actual consejo y después entremos nosotros a la compra. Vamos a agotar las opciones, también la de la financiación, pero no más allá del lunes. Si no, el futuro del Alavés discurrirá por el concurso.
-Muchos ven en el probable control judicial del Alavés una caja oscura. Convénzales de lo contrario.
-Es una situación excepcional. Otros ya la han superado. Con el apoyo de la afición y la entrada de los ingresos ordinarios no tiene por qué haber ningún problema para la supervivencia y el reflote. Se trata de equilibrar gastos e ingresos y suspender para después negociar el pago de la deuda. Los administradores concursales son los que dictan el movimiento de tu tesorería, pero las demás gestiones son las normales de un club y las asumen sus consejeros. El concurso durará meses, pero cuando se levante, el Alavés será lo que tenía que ser.
-A los acreedores, entre ellos los jugadores, gente que no cobra desde hace meses, no le hará ninguna gracia el aplazamiento del cobro.
-Desgraciadamente siempre sale alguien más perjudicado. El administrador determinará los pagos y los plazos. La deuda la deja el anterior consejo, que es Dmitry Piterman, y nos tocará a otros apechugar con ella. Es triste que haya gente que se quede sin cobrar una parte de lo que se le debe. Pero insisto, la deuda la generó Dmitry.
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