CARTA ABIERTA/ Es el momento de apoyar |
|
GONZALO ANTÓN SAN JUAN
|
|
|
|
|
|
 |
CANAL MENDIZORROZA Gonzalo Antón, expresidente del Alavés. /El Correo
|
| Noticias relacionadas |
| * SOCIO 551 Y EX PRESIDENTE DEL DEPORTIVO ALAVÉS |
Durante la temporada han surgido voces críticas por vender en su día el 51% de las acciones al que hoy es presidente del Alavés. He intentado no desviar la atención en lo deportivo y social con aclaraciones que a continuación explicaré con realismo y claridad. Las personas con memoria podrán recordar lo que expondré en mi recorrido por la entidad y los avatares que el club pasó en sus finanzas y posterior constitución en sociedad anónima deportiva. En la vida, muchas veces ocurre que si no contestas, parece que asientes y es verdad lo que dicen. He procurado ser discreto, pero ésas en ningún caso son afirmaciones que se ajustan a la realidad y a muchas no hay que darles crédito por saber de dónde vienen. Ésta es la antesala a mi exposición.
Nosotros comenzamos la gestión en la campaña 1988-89. En enero de 1996 se inició la conversión del club en sociedad anónima deportiva. El proceso duró cuatro meses. En ese tiempo y a falta de tres días para cerrar el plazo, sólo se cubrió un 29% del capital. Las acciones costaron 60 euros y se propuso entonces la financiación con una entidad de ahorro para la adquisición de dos títulos por persona y pago en cinco años. No funcionó. No existió interés por los abonados y aficionados, salvo el 29% que se desembolsó, porque de lo contrario el capital hubiera estado repartido entre la masa social de Vitoria. Asimismo, si la gestión del consejo de administración no satisfacía, el accionariado lo podía sustituir al no haber mayoría. Pero no hubo forma y eso que el Deportivo Alavés tenía expectativas, había seriedad en la gestión y se publicitó la venta, pero muchos miraron a otro lado.
Eso sí, hubo una entidad financiera con unos señores que iban a comprar las acciones sobrantes. Se publicó en la Prensa su organigrama, quién sería el director general, el portavoz, etcétera. Dichos títulos los iban a comprar para luego repartirlos entre la masa social. Les recuerdo que no apareció el dinero necesario. Mucho ruido, pero ninguna realidad.
Entonces apareció nuestro grupo. Faltaban pocos días para concluir la conversión y nos hicimos cargo del 71% restante. De no ser así, y ello supuso un esfuerzo económico para nosotros, no se hubiera podido jugar ni en Segunda ni en Primera. Es lo que le ocurrió al Burgos por no cumplir la ampliación de capital y cayó a Segunda B. Quiero recordar que durante el proceso hubo tiempo de sobra para haber formado un Alavés de todos, lo más interesante, y así haber evitado la existencia de una mayoría, pero en lo referente a rascarse el bolsillo en ese momento no interesaba.
Ocho años después, en 2004, habiendo anunciado con doce meses de antelación la venta de nuestras acciones, durante ese período negociamos con instituciones y empresarios de perfil determinado, y les puedo asegurar que no hubo ningún interés por los títulos. Se ha dicho que teníamos un contrato firmado con anterioridad y les puedo asegurar, y créanme, que no es cierto. Siempre quisimos que se quedaran en Vitoria, pero al no haber interés y después de tomar la decisión de venta, la salida que se tomó era la única que tuvimos. Les aseguro que esperamos hasta el último día, es decir, hasta el partido de Eibar, sábado, y el club se vendió al martes siguiente, siendo el gestor de la venta Javier Tebas, actualmente abogado del club. Insisto. Hasta ese día no hubo ningún precontrato vinculante con la sociedad que hoy posee el 51%.
Me pregunto muchas veces por qué el público de Vitoria no participó en la compra de su club. Tenía una imagen extraordinaria, un patrimonio consolidado y una trayectoria envidiable en el fútbol español, pero en esta ocasión, al igual que en 1996, no había interés, digan lo que digan algunos. Quiero recordar que en 2004 vendí el 31% de mi propiedad, no el 51%, pues iba con otros socios que también opinaban.
Desde Tercera
Este escenario que he descrito ya ha sucedido otra veces. En 1986, a nuestro club se le descendió a Segunda B por moroso y pudo desaparecer. De no ser por nuestro 'enemigo deportivo', el Athletic, hoy no tendríamos 86 años de vida. Entonces no apareció nadie y por 25 millones de pesetas llegados de fuera nos hicieron club convenido, llevándose a tres jugadores, los hermanos Karanka y Josema. Después, el Athletic vendió a Aitor al Real Madrid por 1.000 millones. Más tarde negocié la desvinculación del Athletic. Nada más acceder al Alavés fue la primera gestión junto con mi directiva.
Ahora nos toca otro escenario parecido. Se dice que el presidente quiere vender y que nadie de la ciudad aprueba su gestión. Es el momento, entiendo yo, de que entre todos los aficionados, que son muchísimos, se abra una cuenta en una entidad y aportemos el esfuerzo que cada uno quiera o pueda. Aquí debe aparecer el sentimiento, el esfuerzo y el cariño por el club, pero lo que he observado es que queremos ver quién viene a comprarlo, que pongan otros el dinero. Así nunca mandará la masa social en el Alavés. Cuando toca hacer un esfuerzo para adquirir acciones miramos a otro sitio y después criticamos. Es bueno hacer una reflexión.
He pertenecido quince años al club, como es sabido. Desde Tercera se subió a Primera tras 42 campañas, jugamos dos semifinales de la Copa, competimos dos veces en la UEFA, jugamos una final con el Liverpool, nos otorgaron dos años seguidos la mejor gestión del fútbol español, se dotó a la entidad de inversiones muy importantes -dos ciudades deportivas, el acondicionamiento de las oficinas y el palco, la compra de Izarra, 560 millones de la LFP para la reforma de Mendizorroza...- y se invirtieron muchas horas en gestiones.
En definitiva, se vivieron los mejores años del Alavés, todavía recordados por la afición. Y les aseguro que no fue cuestión de suerte, pues detrás hubo mucha gestión, mucha dedicación y mucho trabajo. En ningún caso retrasamos un pago a proveedores, empleados o futbolistas, aunque les puedo decir que hubo momentos en los que tuve que avalar personalmente, con los bienes de mi familia, para afrontar las obligaciones.
Voy a cumplir 37 años de abonado de forma ininterrumpida. No más de 550 personas cuentan con tanta antigüedad como yo. Poseo aún casi un 10% de acciones de la entidad y me siento orgulloso de haber sido su presidente en los mayores éxitos de la historia del Alavés, acompañado de los consejeros y el equipo humano que en esa época formó la plantilla.
Finalmente, he de decir que siento profundamente lo que el club y la afición han vivido estos tres últimos años. Yo también lo estoy sufriendo. Pero claro, después de visto Lo que sí les garantizo es que mi marcha del Alavés, motivado por otras obligaciones profesionales que me reclamaban plena dedicación, se realizó con total transparencia y honestidad, y con los mejores deseos por mi parte hacia el club y su consejo de administración entrante, algo que desgraciadamente no he visto cumplido.
Pero como de lamentaciones por cuestiones pasadas no se construye nada, por mi parte prefiero apostar por un futuro mejor en el que desde mi posición de accionista seguiré colaborando en el desarrollo de ese gran club que es nuestro Deportivo Alavés.
|
|
|
|
|