El calvario de un conjunto sin alma |
Los desmanes de Piterman condicionan una temporada marcada en lo deportivo por la presunta pero ausente calidad de un equipo endeble, afectado por fichajes inflados y rendimientos irregulares
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IÑIGO MIÑÓN
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CANAL MENDIZORROZA. De Lucas intenta controlar el balón. /El Correo
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Nueve meses y medio de calvario y un respiro inesperado. Es el resumen de una temporada calamitosa del Deportivo Alavés, que, inmerso en una sorprendente lucha por evitar el descenso, ha tenido con el corazón en un puño a sus seguidores hasta la penúltima jornada. Salvado por los pelos, por 3 puntos, y mejor tan sólo que los cuatro descendidos -Vecindario, Lorca, Ponferradina y Castilla- y Las Palmas.
La temporada ha estado marcada, evidentemente, por la crispación social generada por Dmitry Piterman. Cinco entrenadores en un campeonato. Dato revelador. Y demoledor. El equipo no ha sabido a qué jugaba en ningún momento. Bañuelos le dio forma y duró dos jornadas; Cos se sentó en el banquillo y condenó al equipo; Fabri le insufló un poco aire y no pudo aguantar una situación insostenible; Luna no aguantó los acontecimientos; y Yagüe, al que el ucraniano ha dejado hacer, ha sido la venda que taponó una herida sangrante.
Pero, aunque influyentes hasta límites insospechados, los desmanes de tan caprichoso mandamás no deben dejar en blanco la casilla de deméritos deportivos. Que han sido una colección. El Alavés ha sido un equipo sin alma, sin carácter, sin confianza, sin orden, sin rigor, sin trabajo, sin juego... Así hasta llenar folios y folios.
Sólo cierta casta final, cuando la situación era ya límite, se puede librar de la quema, pero la tan cacareada calidad de este equipo ha quedado en entredicho. Ya casi nadie confía en ella. Refuerzos de nivel medio vendidos como si fueran estrellas, mucha irregularidad y rendimientos por debajo de lo esperado, apoyados por las condiciones extradeportivas, han configurado un equipo ramplón, de pegada mediana (undécimo más realizador con 51 tantos) y endeble (quinto más goleado con 60).
Y eso que la portería ha estado bien cubierta por Porato, notable pese a sus 33 goles encajados en 22 partidos. El francés llegó como refuerzo de urgencia tras las lesiones de Bonano (13 en 13), que fue el que empezó, y Ardouin (13 en 7), que ha sido el que ha acabado. El argentino fue condenado al ostracismo por Piterman después de mostrar apoyo público a Lluis Carreras.
Estos guardametas han estado protegidos por una defensa renqueante. Como muestra, un dato para la anécdota: Brandán pasa de ser titular indiscutible a quedarse sin ficha en el mercado de invierno. En esa parcela, el desgaste ha pasado factura a Edu Alonso, las lesiones han condicionado a Pablo Casar y los inicialmente solventes Mateo y Gaspar acabaron contagiados por la irregularidad del equipo. Y como parches, la polivalencia con limitaciones de Coromina y el regreso de un viejo conocido, Ángel, un jugador al que se dejó marchar año y medio antes.
Dos goleadores
En el centro del campo es donde se pueden encontrar las figuras más destacadas de la temporada. Empezando por el trabajo incansable de Astudillo, el más utilizado por los entrenadores, y terminando por el muchas veces discutido Quique de Lucas, baluarte indiscutible de la reacción del equipo después de superar un período de cuarentena dictado por Piterman.
Argentino y catalán encontraron buenos complementos en el siempre cumplidor Carpintero y en Toni Moral, que ha tenido en la irregularidad su punto débil. Miguel Pérez, sorpresa agradable en el tramo final, las apariciones con cuentagotas de Jandro y la intensidad de Lacen cierran el círculo de aportaciones, dada la 'ausencia' de Rubén Navarro y la nula presencia de un casi inédito Gentil. Fichado como refuerzo de calidad, se ha diluido en un campeonato exigente.
Otro de tantos. Como sus compatriotas Elton y Wellington, que apuntó maneras y se quedó en voluntad y poco más, u Ogbeche. El nigeriano, de escaso sentido táctico y limitadas cualidades, fue presentado como una incorporación de lujo -«mejor que Bodipo», dijo Piterman. Joven y jugando en la Liga árabe. Algo no cuadraba y se demostró después.
Tampoco han respondido a las expectativas el criticado Arthuro y Aloisi, aunque ambos han acabado como 'pichichis' del equipo con seis dianas. Al australiano le han lastrado las lesiones. Al brasileño le pasó factura ser 'calzado' por Piterman en una alineación, pero cuando ha tenido oportunidad no ha demostrado nada.
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