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CANAL MENDIZORROZA. Piterman, en una pasada asamblea de accionistas. / N. GONZÁLEZ
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El Alavés de hoy en día se asemeja a un mercado, donde, que se sepa, unos quieren comprar y otros, en cambio, vender. En el mostrador albiazul no hay fruta ni verdura, lo que se expone son acciones, ese insignificante valor en sí mismo del capital social de una sociedad anónima, en este caso, deportiva. El poder se asigna de acuerdo a la capacidad de cada uno para acaparar títulos.
Mientras que un grupo de inversores vitorianos, liderados por Fernando Ortiz de Zárate, aguarda a que Dmitry Piterman les venda su 51% del Alavés; otro, éste más humilde y familiar, aspira a lo contrario, a desinvertir, a desprenderse de lo que en su momento fue una compra sentimental. Tres miembros de una saga y un amigo ofrecen la venta pública de 162 acciones adquiridas en 1996, cuando el club se transformó en S.A.D., y para hacer llegar su propuesta han contratado un espacio publicitario en EL CORREO.
Entre anuncios de pisos también se oferta, curiosamente, un trocito del Alavés. El reclamo invita a la discreción y remite a un apartado de correos, el 2.245, a quien esté interesado en la transacción, a lo que tendrá que responder mediante un ofrecimiento por escrito. Detrás de tan inusual venta figuran dos albiazules de siempre, que prefieren mantenerse en el anonimato. Uno posee 72 acciones, más 20 de dos allegados, y el otro, 70. En total, casi un 1% del capital social, muy poquita cosa, aunque tal y como está repartido el accionariado, figuran en el 'Top 10' de la sociedad.
Queja
Según cuentan, no les mueve un interés económico. Quieren deshacerse de su propiedad porque ya no se identifican con este Alavés, el que Piterman ha conducido al caos y el desarraigo, ni aceptan que ahora se produzca el traspaso de poderes, cuando antes, con la entidad en mejor situación, nadie se interesó por ella. De hecho, uno de ellos también dejó de ser socio en protesta hacia el ucraniano.
No les empuja el negocio, pues saben, además, que es improbable, y no hablan de valor. En su día, hace once años, la acción salió a 10.000 pesetas (60 euros) y si se mantuviera el precio nominal, la operación se elevaría hoy a 9.720 euros (1,6 millones de pesetas). Hace tres años, Gonzalo Antón traspasó títulos a pequeños accionistas a 330 euros. En el caso de éstos, la tarifa cotiza a la baja. Esperan y aceptan ofertas. De salida, las peñas se plantean acudir a la puja de una parcela del Alavés de la reconstrucción.
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