Edu Alonso: «Después de lo que hemos vivido, es un éxito que el Alavés se mantenga» |
El vizcaíno asegura que «a nivel personal ha sido lo peor de mi carrera, nunca lo había pasado tan mal»
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IÑIGO MIÑÓN
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CANAL MENDIZORROZA. Edu Alonso hace balance de esta dura temporada. /El Correo
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A las duras y a las maduras. Edu Alonso, uno de los capitanes del Deportivo Alavés, dio la cara en los peores momentos de la historia reciente del club albiazul, al borde del descenso a Segunda B, y ahora hacebalance de situación desde la ventaja de cinco puntos que casi asegura la permanencia. Balance de lo que ha sido una temporada pésima en lo institucional y en lo deportivo, aunque el vizcaíno ve la salvación como «un éxito», y que se está haciendo larga y dura para jugadores, afición y entorno en general.
-¿Ya se les ha desatado el nudo del estómago?
-Un poco. Después de lo mal que lo hemos pasado, ahora es una pequeña bocanada de aire. Hemos estado en una situación muy mala y, después de los últimos resultados, lo tenemos al alcance de la mano. Queda un empujón final, pero el equipo es ahora optimista.
-Anda que tener que celebrar una permanencia en Segunda División con el Alavés...
-Sí, pero al final, sobre todo durante este año, aunque son tres de divorcio entre la sociedad y el club, se ha acumulado una serie de circunstancias que no es fácil para nadie y que ha terminado de explotar con hechos que esperemos que no se vuelvan a repetir. Por todo eso, no es el objetivo esperado, pero hay que darle el valor que tiene.
-Además de en el campo y en el trabajo, ¿han sufrido mucho en el día a día?
-No es cuestión de rasgarse las vestiduras y quejarse, pero estas últimas semanas... A nivel personal han sido lo peor de toda mi carrera deportiva, nunca lo había pasado tan mal. Y eso que he vivido descensos, el año pasado fue en el último minuto... Pero esto ha sido semana tras semana, ver que te vas metiendo, que el futuro de un club depende de estos resultados finales... Sí, se ha pasado muy mal. Seguro que toda la gente tiene presiones en sus trabajos, hay aficionados que viven mucho el Alavés y han sentido mucha impotencia, pero nosotros... Igual es un cúmulo de todo un poco, pero estas semanas han sido las peores de mi carrera.
-¿Se le pasó por la cabeza el descenso?
-Es que hasta el descanso del 'Poli' mira cómo estaba la situación. Después del Ciudad de Murcia ves que eso que decíamos que teníamos calidad no vale para nada y que el equipo era un firme candidato al descenso. Habíamos quemado todo el margen y, sobre todo, estaban las sensaciones que dábamos en el campo. Pero, cuando peor estaba la cosa, el equipo sacó todo lo que llevaba dentro para remontar y ahora se ve de otra manera. Ahora no nos podemos permitir no rematar la faena. Y cuanto antes, mejor.
«La persona se olvida»
-Parece que nadie quería creer que se podía caer, pero ahí ha estado.
-Todos éramos conscientes de la realidad y lo pasábamos fatal, pero veíamos que la situación se complicaba, que no éramos capaces de sacarlo... Ha surgido así, no hemos hecho aposta reaccionar al límite. Luego ha ido todo un poco de la mano, remontar en 'Mendi' el día que había más afición, recuperar confianza, ganar fuera... Se dieron las condiciones perfectas para la reacción y, afortunadamente, se produjo.
-¿Qué ha cambiado en el equipo en los últimos partidos?
-Ver el peligro tan de cerca. Siempre decíamos que saldríamos, pero al final, verlo tan palpable... También, contra el 'Poli', el equipo sintió de otra manera el calor de la afición pese a que fueran 3.000 ó 4.000 más. Eso es importante cuando no tienes más fuerzas, esos gritos te llevan a la victoria y, a partir de ahí, el conjunto recuperó la confianza.
-¿Han echado de menos a la afición durante el año?
-Sí. Siempre desde el respeto a sus decisiones, porque son los que llevan siguiendo al Alavés mucho tiempo y a muchos les ha dolido no hacerse socios, pero nosotros, dentro del terreno de juego, sí que les hemos echado en falta porque vas a otro campo y ves que la gente empuja. Estamos agradecidos a los que han ido por el granito de arena que han aportado, pero la realidad es que ver 3.000 ó 4.000 personas en 'Mendi' es muy triste. Ya no sólo para nosotros, sino por la presión al árbitro, a los rivales... Se encuentran cómodos, ya no impone. Ha sido una arma de doble filo venir a Mendizorroza.
-El plantel ha estado rodeado de muchas cosas extradeportivas. Las últimas, las pintadas. ¿Cómo afecta esto al jugador?
-Estás en una situación tan límite que estas cosas no te pueden hacer sufrir más. Un sector de la afición expresa lo que siente, pero más de lo que nosotros sabemos que nos jugamos no puede ser. Eso no repercute, pero fastidia que algunos aficionados piensen eso, aunque al final son los que más van al campo, los que más alboroto forman y también lo pasan tan mal como nosotros. No pueden espolearnos. Ese tipo de acciones, como la violencia, no va a buen puerto, pero ellos entendieron hacerlo así y nosotros, afortunadamente, pudimos resolver la situación en el campo.
-¿Duele mucho que se ponga en duda la profesionalidad de uno?
-Por supuesto, pero en todas las profesiones. Lo que pasa que el fútbol tiene repercusión mediática y el ciudadano tiene la sensación de que es parte de él, no es como un trabajo normal y corriente. Ese doble sentimiento de la sociedad repercute así, pero a mí me gustaría ver cómo la gente reacciona en otros trabajos si tuviese esa repercusión pública. Pero son circunstancias que tenemos que aguantar.
-¿Cree que afición y medios de comunicación olvidamos que detrás del futbolista hay una persona?
-Eso es cierto, es una realidad palpable. Al final la gente lo ve tan cercano que olvida la persona como tal, la que va a su casa, tiene su familia, sus problemas... Esas situaciones no se ven, pero eso es algo con lo que hemos crecido y va incluido dentro de la profesión.
Venta del club
-Y la incertidumbre sobre el futuro del club, su posible venta... ¿Afecta al jugador?
-Cuando sales al campo posiblemente eres capaz de dejarlo a un lado, pero en el día a día sí te va afectando. Las condiciones de entrenamiento no son las mejores durante la semana y el domingo se refleja también. El jugador intenta no pensar en esas cosas, pero la preparación previa no es la mejor y, evidentemente, ese tipo de situaciones preocupa mucho.
-¿Echan de menos la rutina normal de un equipo de fútbol?
-Yo he vivido dos directivas diferentes y he estado en otros equipos. La manera de hacer las cosas aquí es diferente al fútbol en general. El primer año funcionó bien, el equipo logró un ascenso complicado y es un valor que hay que darle a las cosas, pero ahora, con tres años, nos damos cuenta de la realidad, de cómo se han hecho interna y externamente las cosas. Ahora es momento de valorar y no te puedes quedar con el éxito de un ascenso, sino con ver cómo se han ido deteriorando las cosas con el paso de los meses.
-¿Esté quien esté, tienen que cambiar mucho las cosas en el Alavés?
-Es evidente. Lo digo a nivel de aficionado y de empleado del club. Cuando en una empresa las cosas se tuercen de esta manera y ves el abismo desde tan cerca es que algo no se ha hecho bien. Ahora hay que tomar decisiones importantes y que esto no se vuelva a repetir en el futuro.
-Con la permanencia en la mano, las vacaciones de este año les van a saber a gloria.
-Si dices esto al principio de temporada habríamos hablado de fracaso, pero, después de lo que hemos vivido, la conclusión es que es un éxito que el equipo se mantenga. Al final, si entra gente nueva o no, hay que aprender de los errores cometidos.
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