Un chaval de 17 años ha vivido una historia inédita y podría aventurarse que hasta irrepetible para el fútbol alavés. El vitoriano Alberto Morgado goza desde el domingo como campeón de Europa con España. Representa también la cara amable y juvenil de un Alavés, su club, que se ahoga en Segunda.
-Enhorabuena.
-Gracias.
-¿Cómo celebra un grupo de adolescentes un éxito como éste? ¿La noche también fue larga?
-Quisimos coger un local, pero no nos dejaron por ser menores de edad. Por los alrededores del hotel no había nada, está a las afueras. Nos quedamos en su bar. Ni me metí a la cama. Nos teníamos que levantar a las 5.30 para coger el avión a Madrid. Una ducha y al autobús.
-¿Ya lo ha asimilado? Conquistar un Europeo está al alcance de unos pocos.
-Estoy más tranquilo, pero hasta hace poco parecía que estaba en un sueño. Es un sueño. Para no creérselo. Nunca pensé que me podía pasar una cosa así.
-Y menos después de sufrir dos lesiones que, pese a todo, no le privaron de la convocatoria definitiva. ¿Dudó de su estado físico?
-Estuve mes y medio fuera. Llegué a la selección sin jugar con mi equipo durante ese tiempo. En el primer partido del campeonato no me encontré bien, pero después, con los entrenamientos y partidos, me fui recuperando. He acabado muy bien.
-El seleccionador, Juan Santisteban, siempre confió en Alberto Morgado, aún lastimado.
-Cuando me lesioné se me echó el mundo encima. Pensé que no me iba a convocar más, pero él siempre me dio ánimos y demostró que contaba conmigo.
-Recién ganada la final a Inglaterra (1-0), ¿cuál fue su primera sensación al proclamarse campeón de Europa en Bélgica?
-Me quedé en blanco. No sabía muy bien qué hacer. Fui a abrazarme a los compañeros, a celebrarlo. Haces lo que te sale en ese momento. Es muy bonito. Es un sueño hecho realidad.
-Además del oro, ¿con qué se queda de su primera experiencia internacional?
-Con los amigos que he hecho. Han sido tres semanas que siempre las recordaré.
-Pese a ser debutante con España en categorías inferiores, se le ha visto con soltura, muy seguro en los encuentros, de lateral izquierdo. Llama la atención su desparpajo.
-Me he adaptado muy bien. Tenía miedo al cambio, porque no es lo mismo jugar con el Alavés juvenil que en la selección.
-¿Piensa en el futuro? La internacionalidad y un título continental abren muchas puertas.
-Ahora sólo quiero disfrutar del momento, de la medalla. No me la he quitado para nada. No pienso en el futuro; lo que tenga que ser, será.
-¿Seguirá en el Alavés la próxima temporada o emigrará a un club mayor de España o quizás de Inglaterra?
-No hago planes ni ilusiones.
-¿Sabrá contener el éxito? A muchos les puede y se lo creen.
-Los amigos me dicen que sigo siendo el mismo, que la selección no me ha cambiado, y no lo haré.
El descenso del Alavés
-Su alegría contrasta con la tristeza del Alavés, metido en el descenso. ¿Le preocupa?
-Estuve pendiente del partido de Murcia por internet. Me llevé un disgusto al ver el resultado.
-Lo tiene difícil para salvarse.
-Espero que con trabajo salga adelante. No quiero que baje.
-En agosto, España sub'17 afrontrará otro reto, el Mundial, y con ella, Morgado. ¿A por el título?
-El seleccionador nos ha dicho que tenemos que ir a competir y a intentar ganar. Un Mundial sólo se juega una vez en la vida, y el que lo juega.