Indicios de reconstrucción |
El orden táctico aportado por Yagüe y el compromiso de los jugadores frenan el deterioro del Alavés y abren la posibilidad de una recuperación futbolística en el final de la Liga
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F. RUIZ DE ESQUIDE
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CANAL MENDIZORROZA. Arthuro cae sobre un jugador del Albacete tras sufrir una falta. /El Correo
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Apenas ha transcurrido una semana desde que el bochornoso 0-2 frente al Salamanca dejase un cadáver deportivo sobre el césped de Mendizorroza: el alavesista. Ocho días después, tras un accidentado empate en Albacete, el cuadro vitoriano apunta al menos algunos indicios de reconstrucción. Además, ha ampliado a tres puntos el margen sobre la zona de descenso. Y es que en cuatro días Quique Yagüe logró que sobre el césped del Carlos Belmonte apareciese un conjunto albiazul disciplinado. Nada más ni, dadas las circunstancias, nada menos. El compromiso de los jugadores hizo el resto. Esta asociación, que a corto plazo ofreció un empate, abre para el final del campeonato la esperanza de una recuperación futbolística que evite los apuros clasificatorios.
En el aspecto táctico, las mejoras resultaron evidentes en el duelo ante el Albacete. El cambio de sistema, ahora 4-1-4-1, fortaleció un centro del campo albiazul casi siempre desprotegido y, lo que es peor, desordenado en esta temporada. Con Carpintero en funciones de hombre 'escoba' por delante de la zaga y una disciplinada línea formada por Miguel Pérez, Astudillo, Jandro y Ángel. La acumulación de hombres en la zona ancha y su constante basculación para evitar pases interiores surtió efecto. Mientras existió un partido al uso -once contra once- el Albacete apenas llegó al área alavesista con el balón controlado. El penalti detenido por Porato y la acción del primer gol local se produjeron en acciones a balón parado.
Miguel Pérez y Ángel
Dentro de esta faceta defensiva, uno de los grandes cambios respecto al Alavés de Piterman llegó en las bandas. Tanto por los nombres -entraron Miguel Pérez y Ángel en los carriles- como en sus funciones. Las constantes ayudas defensivas que ofrecieron a los laterales cerraron una vía de agua que en otras ocasiones ha acabado con la estabilidad albiazul. Sólo el incisivo Pablo García, sobre todo cuando el Albacete se encontraba en superioridad numérica, creó problemas con su profundidad por la banda derecha del ataque local. Ahora, con De Lucas y Toni Moral en condiciones para el duelo del domingo, cabe preguntarse si estos dos futbolistas -tan acostumbrados a tener vía libre en el aspecto táctico para tratar de resolver en acciones individuales- asimilarán el discurso del técnico.
Escasa llegada
Del partido en Albacete, además del cruel desenlace con el gol de Biagini a falta de cuarenta segundos para el final y las autoexpulsiones de Coromina y Ángel, la escasa llegada del equipo a zonas de remate fue tal vez el aspecto que cojeó. Más allá de que la eficacia rematadora -dos goles en tres disparos a puerta- maquillase esta deficiencia, es evidente que adquirir automatismos de ataque es siempre más complicado que lograr solidez defensiva.
En el Carlos Belmonte, apenas destacó el criterio de Miguel Pérez para progresar por la banda derecha, en ocasiones junto a Edu Alonso, y algunos minutos de lucidez de Jandro en el inicio de la segunda mitad. Arthuro, casi siempre en desventaja y poco dotado para el juego aéreo pese a su envergadura, no logró dar continuidad a un fútbol albiazul que en muchas ocasiones optó por el juego en largo para evitar pérdidas de balón en zonas comprometidas.
El otro problema alavesista en Albacete apareció a balón parado. Con un penalti cometido por Pablo Casar y un primer gol evitable. El balón se paseó por el área albiazul tras un córner hasta que Zahínos lo empujó a la red apenas a dos metros de la portería.
Pese a todos estos detalles, que el Alavés deberá trabajar, la sensación general que transmitió la escuadra vitoriana fue de sobriedad y pegada. Toda una novedad respecto a la salida anterior en Castellón, el último desastre a domicilio, y a la mayoría de las realizadas durante la presente campaña.
Con la desorientación aparcada por el momento, a Yagüe y a la plantilla -si Piterman no lo impide- le resta por delante una semana para preparar el choque ante el Numancia. Un triunfo podría devolver la respiración al Alavés.
f.r.esquide@diario-elcorreo.com
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