El Alavés hipotecó Ibaia hace un año por una deuda de 627.000 euros con la Seguridad Social |
Al club le restan 48 mensualidades para saldar un débito que arrastra desde la campaña 2004-05, la primera de Piterman, y liberar su propiedad de la carga
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J. A. M. V. / F. R. DE E.
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CANAL MENDIZORROZA. Piterman observa un entrenamiento en Ibaia, instalación hipotecada desde hace un año por el Alavés para afrontar el pago de una deuda con la Seguridad Social. / I. ONANDIA
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El Alavés tiene hipotecadas desde hace un año sus instalaciones de Ibaia -la ciudad deportiva José Luis Compañón-, en Zuazo de Vitoria, como garantía para el pago de una deuda de exactamente 627.530,34 euros contraída anteriormente con la Seguridad Social, según ha podido saber EL CORREO.
Ya bajo el mandato presidencial de Dmitry Piterman, la entidad albiazul, acuciada por el impago y ante las insistentes reclamaciones que le llegaban desde el instituto nacional, puso como garantía de pago su propiedad deportiva para, primero, levantar el embargo que ya pesaba sobre ella y, después, negociar con la Tesorería General las condiciones que establecerían cómo y cuándo debería afrontar el posterior desembolso a plazos de la cuantía sin satisfacer.
De esta manera, con la ciudad deportiva de Ibaia sujeta a una hipoteca desde febrero de 2006, el Alavés empezó a hacer frente a una deuda que arrastraba desde antes, desde la temporada 2004-05, con el equipo de nuevo en Segunda División y Piterman ya de máximo accionista y presidente de la sociedad anónima. En principio, los impagos a la Seguridad Social en concepto de nóminas y otros salarios se sucedieron a lo largo del ejercicio económico reseñado.
Antes, al inicio del mismo, en julio de 2004, se procedió al traspaso de poderes de Gonzalo Antón a Piterman con la venta por parte del primero del 51% del capital social del Alavés. Tiempo después, en una entrevista concedida a este diario, el ex vicepresidente y anterior responsable financiero de la casa albiazul, Francisco Liberal, aseguró que el empresario ucraniano heredó una entidad que «no debía nada» a la Seguridad Social en ese preciso instante. Si así fue, consecuentemente el debe se gestó durante el primer año de gestión del actual mandatario de Mendizorroza.
El dinero que le reclamó la Seguridad Social al Alavés y que éste no abonó en su debido momento superaba los 600.000 euros, según se puede comprobar en el Registro de la Propiedad de Vitoria. La cantidad total se desglosa en cuatro apartados: 550.308,14 euros de deuda principal, 56.713,06 más por intereses ordinarios, otros 3.999,9 euros por intereses de demora y 16.509,24 por costas y gastos.
Por todo ello, ante la falta de respuesta al pago, la Tesorería de la Seguridad Social procedió a embargar las instalaciones José Luis Compañón, en Ibaia, a finales de 2005, con el fin de garantizarse el cobro. Ante una situación crítica como ésta y para suspender el embargo que pesaba sobre una de sus dos propiedades inmobiliarias -la otra es el colegio Izarra-, al Alavés no le quedó más remedio que negociar con el instituto nacional para evitar una hipotética pérdida de su bien inmueble.
El propio vicepresidente del Alavés de Piterman, José Nereo Ruiz, desveló en la última junta general de accionistas, celebrada en enero de 2006 -hace un año por tanto-, la existencia de una negociación con la Seguridad Social para afrontar el desembolso del dinero pendiente. Pero el dirigente habló entonces de 335.195 euros, una cifra menor de la posteriormente conocida. El principio de acuerdo al que aludió Nereo entre las dos instituciones se selló días después, tal y como ha podido saber este periódico, para alivio del club del paseo de Cervantes.
A subasta
A cambio de levantar el embargo de Ibaia, la entidad deportiva se comprometió a liquidar su deuda de 627.530 euros con la Tesorería en un plazo de sesenta mensualidades -cinco años-, a partir de febrero de 2006. Y como garantía de ello ofreció a modo de hipoteca sus instalaciones de Zuazo, donde entrena el primer equipo a diario y donde se ejercitan y también juegan sus conjuntos de cantera. La Seguridad Social se reservó la posibilidad de someter el complejo Compañón a pública subasta, con una tasación inicial de 2.097.826,22 euros, si en un momento dado el Alavés incumpliera con el compromiso financiero firmado.
Por ahora, sus rectores se ajustan fielmente a las condiciones pactadas hace un año, aseguran a EL CORREO fuentes de toda solvencia. Es decir, el club de fútbol abona cada mensualidad, en torno a 12.000 euros, que se van restando sucesivamente del total de la suma pendiente. Después de un año, al Alavés aún le quedan otros cuatro -cuarenta y ocho meses- para quedar libre de sus obligaciones anteriores con la Seguridad Social. Hasta febrero de 2011 no terminará su pesadilla, siempre y cuando sus finanzas le permitan afrontar un desembolso constante, otro más de los muchos que debe asumir y que le traen de cabeza.
El hecho de que cumpla con estos atrasos no le exime de que deba hacerlo con los pagos que regularmente tiene que cumplimentar ante la Seguridad Social por la temporada 2006-07 o anteriores. Anualmente, el Alavés está obligado a abonar cerca de un millón de euros por las nónimas de sus empleados, una cantidad que varía, sin embargo, de un año a otro en función de sus sueldos.
ja.m.viguri@diario-elcorreo.com | f.r.esquide@diario-elcorreo.com0
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