Un nómada de los banquillos |
Veinte equipos en década y media contemplan la trayectoria de Fabri, un técnico de carácter, obsesionado por la táctica y la estrategia
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J. A. MARTÍNEZ VIGURI
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CANAL MENDIZORROZA. Fabri llega para tratar de enderezar el rumbo del equipo. /El Correo
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· Su ficha
Nombre: Fabriciano González Penelas.
Lugar y fecha de nacimiento: Santa Comba (Lugo). 25 de abril de 1955. 51 años.
Trayectoria como jugador: Vivero, Villalbés y Lugo. Extremo derecha.
Como entrenador: Villalbés, Lugo, Villarrobledo, Gandía, Sporting Mahonés, Nástic de Tarragona, Manlleu, Mérida, Lugo, Logroñés (Primera División), Elche, Murcia, Campomaior, Ovarense, Marco -estos tres últimos de la Segunda División portuguesa-, Avilés Industrial, Zamora, Huesca, Almería, Burgos y Alavés.
Título: Copa Federación con el Avilés Industrial en 2003. |
Seguir la pista del nuevo entrenador del Alavés reclama pericia futbolística. Su palmarés se escapa de los dominios corrientes y se cuela hasta diversificarse por un montón de lugares y clubes de la geografía de la Península Ibérica. Tantos como que el propio Fabri, preguntado por su trayectoria antes de recalar en el Alavés, se limitó a responder con un «la tira» durante su presentación en Mendizorroza. Y al ser insistido por los destinos que le han conocido como técnico hasta ahora, entonces pasó a relatar sólo algunos, los que tiene más cerca, y se 'olvidó' de otros. En su caso, el pasado exige un ejercicio de memoria y retrospección.
Dmitry Piterman presentó así a su sexto entrenador en dos años y medio de mandato, a un nómada de los banquillos, a Fabri, que ha conocido veinte equipos en década y media de profesión, forjada básicamente entre la Segunda B y la Tercera nacionales, aunque también optó por emigrar en 2000 a la Segunda de Portugal en busca de mejor suerte. La que, al parecer, le ha abandonado en su cansino e inacabado tránsito de vestuario en vestuario. Sólo en el Mérida echó raíces. Dos años. No más. Antes y después, su peregrinaje le llevó a todas partes. En ninguna encontró domicilio fijo. De todas marchó pronto. Siempre con la maleta preparada.
Más de una temporada no duró en ninguna entidad. En la mayoría pasó meses y en algunas, tan sólo semanas, como en Logroño, donde disfrutó de su única experiencia en Primera. Al Logroñés (1995) le dirigió cuatro partidos y partió destituido. Su última estancia en Segunda, hace dos años en el Almería, se quemó en ocho jornadas.
En tanto tiempo y después de distintas experiencias de todo calado, Fabri se ha labrado algún éxito menor. Ascendió al Villalbés lucense a Tercera, descubrió para el fútbol a Vicente Engonga cuando éste empezaba en el Sporting Mahonés, promocionó a Segunda B con el Villarrobledo y Manlleu, hizo campeón de la Copa Federación al Avilés Industrial al imponerse al Tomelloso en la final de 2003 y pugnó por el ascenso a Segunda con el Burgos la temporada anterior. Pero de igual forma se ha cobrado casi una decena de destituciones -fue despedido del Elche cuando comandaba su grupo de Segunda B- y alguna que otra salida polémica.
Espacio vital
Quienes le conocen en las distancias cortas se refieren a él como un tipo «de mucho carácter», razón por la que no llegan a comprender el matrimonio que ayer selló con Piterman, otro que hace gala de una personalidad peculiar. Llegado el caso, Fabri se ha enfrentado a directivos, jugadores, afición y Prensa en defensa de su espacio vital, de sus convicciones y de sus métodos de trabajo. Por tanto, con el presidente del Alavés deberá lidiar con ambas manos para evitar enfrentamientos.
De Huesca, por ejemplo, el preparador de Lugo salió por las bravas después de recibir una oferta del Almería que se negaba a rechazar, contra la resistencia de la directiva, porque llegaba de Segunda División. Y, más recientemente, de Burgos, tras colar al equipo en el 'play off' y aceptar la renovación, terminó despedido en verano por una disputa con el presidente. Antes ya se había ganado la antipatía del público local, al que invitó a dejar El Plantío si estaba en desacuerdo con el juego del conjunto. Y así ocurrió.
Metódico
De la rectitud de Fabri nace, por otra parte, un estilo de juego que, según su propio definición, trata de aunar «la eficacia con la espectacularidad». «Mandan los resultados», acertó a pronosticar ayer. Pues en el Alavés se imponen desde ya si el ascenso, como él recordó, se mantiene como objetivo irrenunciable. Luis Astorga, que fuera técnico del Alavés y quien tuvo ocasión de seguir al Burgos de Fabri como comentarista radiofónico el año pasado, aporta otra visión. «Le gusta amarrar y buscar el ataque con balones largos para que se la peleen los delanteros».
Queda por saber qué propondrá para el Alavés de Piterman en el campo de batalla. En el día a día se sabe que es un preparador meticuloso, teórico y obsesionado con la táctica y la estrategia. Charlas y vídeos le acompañan en su relación con los futbolistas. No hay que esperar mucho. Mañana hay partido de alto voltaje en 'Mendi'.
ja.m.viguri@diario-elcorreo.com
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