Estabilizado en la tensión |
El Alavés resuelve con un gol de Ogbeche en el tramo final de otro partido sin fútbol | El ambiente crispado volvió a aparecer
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F. RUIZ DE ESQUIDE
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CANAL MENDIZORROZA. El delantero nigeriano Ogbeche celebra la consecución del gol albiazul ante la alegría del recogepelotas de la grada de polideportivo. / NURIA GONZÁLEZ
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Quizás por experiencia, el Alavés parece haber estabilizado ya sus constantes vitales dentro de la tensión permanente que le rodea. Ayer, en otro partido enrarecido por un ambiente crispado, amarró tres puntos vitamínicos que le permiten afrontar con cierta tranquilidad el paréntesis navideño. Ni ha mejorado su fútbol ni parece que vaya a hacerlo en estas condiciones, pero dos victorias consecutivas en Mendizorroza aportan el bálsamo clasificatorio necesario para atacar el año 2007 en un escenario del que ha apartado momentáneamente el fantasma del descenso.
El Alavés de ayer en Mendizorroza es básicamente lo que hay. Un equipo que sólo se sostiene cuando su columna vertebral -los centrales Mateo y Gaspar y los medios centros Astudillo y Lacen- aprieta los dientes de firme. En las actuales condiciones de precariedad, mantener la puerta a cero es el único credo albiazul y el resto, oraciones diversas para alcanzar el gol. En una de ellas apareció Ogbeche, cuando Toni Moral y Rubén Navarro dieron algo más de presencia ofensiva, para solventar un duelo que hasta entonces vivió en el alambre de una pobreza colectiva de recursos.
Control visitante
Si el Alavés venía de una racha de seis puntos de 24 posibles, el Xerez llegaba a Vitoria con dos de quince. Fiel reflejo de la situación de dos equipos desconfiados. Cada uno administró a su modo las penurias. El equipo albiazul, con el tradicional repliegue en campo propio y los andaluces, con ese gusto por el toque que, cuando escasea tanto la velocidad como la precisión, produce empalago. Pese a todo, su dominio del partido era evidente.
En una nueva versión albiazul tras el descalabro de El Ejido, Gabri debutó como titular en la Liga. Y aportó la intensidad necesaria en ambas bandas para encolar los pedazos de Alavés que en tantos otros partidos se quedan despegados por los carriles. El Xerez, casi en exclusiva Camuñas por el férreo marcaje de los centrales al peligroso Geijo, controlaba el juego sin excesivo peligro. Buena parte de él llegaba por la banda izquierda local, en otro derroche de despropósitos defensivos a cargo de Brandán. El argentino sigue con su empuje ofensivo a costa de todo tipo de tropelías en la zaga.
Poste y gol
En una de todas ellas -despeje de patio de colegio en el área- se rozó la hecatombe. Era el minuto 68, en ese tramo de partido donde los goles pesan de verdad. El central Bajic recogió la pelota a pocos metros de Porato, la controló y sacó un zapatazo que se estrelló en el poste.
Del gran susto se pasó a un atisbo de reacción. El regreso de Rubén Navarro y la salida de un entonado Toni Moral añadieron gramos de presencia en el área. Lo que hasta entonces era una batalla perdida -hasta tres defensas alrededor de Arthuro- se equilibró. También entró Miguel Pérez por el agotado Gabri y el Alavés tomó cierto aire. De un inicio de la segunda mitad con riesgo evidente de perder el empate se pasó a una situación más favorable.
Sin gran lucidez ofensiva, pero con el coraje suficiente para provocar el temor de un adversario que comenzaba a especular con el punto. Ahí llegó una buena acción albiazul, culminada con un potente zurdazo de Ogbeche. El nigeriano, tan desenchufado del resto del equipo como casi siempre, hizo esta vez de ariete.
Y al Xerez apenas le dio para más. Donde vio opciones de ganar se observó poco después perdido por falta de profundidad y remate. El Alavés, posiblemente en sus mejores minutos, supo controlar el ritmo. Sin excesivas pérdidas de balón y con el suficiente oficio para tirar contragolpes peligrosos. Es decir, para evitar que el Xerez se volcara al ataque.
Así que el partido agonizó con cierta calma. Entre córners en corto y la sensación de alivio. Muy escaso de fútbol, pero con determinación, el Alavés solventó otra situación crítica.
f.r.esquide@diario-elcorreo.com 0 1
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