El Alavés firma en Soria un doloroso indulto |
Desperdició multitud de ocasiones y obtuvo un insípido punto en Los Pajaritos Sufrió al final para defender el empate
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F. RUIZ DE ESQUIDE
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CANAL MENDIZORROZA. Moral, que volvió a demostrar su calidad en la banda, se marcha entre Nagore y Felipe Guréndez. / FOTOS: NURIA GONZÁLEZ
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El Alavés firmó ayer un doloroso indulto para dar vida al Numancia, reo de sus propias limitaciones, y se dejó en Los Pajaritos dos puntos que contribuyen a extender la hemorragia clasificatoria. De cómo fallar casi todo lo imaginable y después algo más, largueros incluidos, trató un partido que incluso estuvo en peligro en un tramo final de desorientación y angustia, debido a la impotencia de batallar por un insípido punto cuando la guerra debió de concluir mucho antes.
No se le olvidará con facilidad este duelo a Bartolomew Ogbeche. Pleno de potencia y llegada ante una zaga rival que pareció durante muchos minutos tomarse el día libre, el nigeriano acertó con el 0-1 para atascarse a partir de ahí con la portería rival. Dos veces encaró en solitario al guardameta Juan Pablo y en ambas lanzó el balón fuera. También en otro cabezazo clarísimo, en una acción donde profundizó hasta el palo para errar en el centro, otro disparo que sacó con apuros el ex portero albiazul... Una ampliación exagerada de sus prestaciones hasta el momento en Vitoria: demasiados problemas para hacer un gol.
Esta vez el Alavés encaró el partido con solvencia. Volvió al 4-4-2, el único sistema que parece funcionar, y la combinación ofensiva de Toni Moral, Jandro, Ogbeche y Aloisi reventó a un adversario sin la mínima contundencia, con la zaga adelantada y extrema lentitud atrás. En un escenario corto y estrecho, y con actores dispuestos a un fútbol muy abierto y sin demasiado rigor defensivo, sólo un par de pérdidas peligrosas y las acciones a balón parado inquietaban realmente a los alavesistas. A partir de ahí, el juego, la velocidad y la llegada era por completo albiazul. Noqueado el Numancia -uno de los equipos más flojos que se ha medido al Alavés- y a la espera el partido de de un final anticipado.
Pero el cuadro vitoriano volvió a ahondar ayer en uno de sus peores lastres, la falta de definición, que le condena siempre a partidos trabados y, cuando surge alguna dificultad añadida, a ceder puntos y más puntos que se van por el sumidero de la desesperación. Para 0-2 ó 1-3 fueron los primeros 45 minutos y el marcador dictaba un escuálido 0-1 al término de la primera mitad. Con el susto de un penalti fantasma, decretado por el protestado Pérez Montero -repartidor de tarjetas- y anulado después por un fuera de juego previo.
Más oportunidades
Le dio aún al Alavés para algo más. Entre la impotencia de una grada soriana que ya pitaba sin disimulo a algunos de sus futbolistas volvieron las oportunidades. Casi todas para Ogbeche. Sin tino en un cabezazo tras un servicio preciso de Jandro y después -ya pura desesperación- al enviar raso junto al palo, pero fuera, ante la enésima salida a la desesperada de Juan Pablo. Tampoco Jandro ni Mateo -dos veces al larguero tras rechaces del portero- habían podido antes del gol inicial, aún en la primera parte, con esa especie de maldición que rodeó al remate alavesista.
La salida del campo de Aloisi -con problemas físicos durante la semana- comenzó a dejar huérfano el ataque alavesista. Sin la presencia y las incomodidades que el australiano generaba al rival con su constante pelea, el Alavés menguó considerablemente. Entró Gabri por la derecha y Jandro se centró como mediapunta, pero el Numancia iniciaba su cuesta arriba en el campo. Inofensivo en la mayor parte de las ocasiones, pero al menos con cierta circulación de balón tras la entrada de Fran Moreno por la derecha y la salida del césped de un flojo Nagore.
Aún en esas condiciones, ya menos ventajosas en cuanto a salida porque los contragolpes aparecían ya de forma escasa, el conjunto soriano se quedaba en poca cosa. En acciones a balón parado y sucesivos centros al área que al final, por repetidas, dieron el fruto buscado. Buscaban a Bolo por arriba -como en todo el partido- y su pelea dio un rechace demasiado fácil para Fukuda, que igualó el partido.
Desorientación final
Llegó el obligado cambio del lesionado Bonano por Ardouin y la posterior entrada de Gentil por Toni Moral. Pero el resultado fue la descomposición progresiva de un Alavés que se partía por momentos y era ya sostenido por Astudillo y los centrales. Con el peligro evidente de dejarse los tres puntos en el duelo más claro para ganar de toda la temporada.
Y se produjo el susto. De nuevo a balón parado -nunca supo cuidarse el Alavés de las faltas y cometió de más- y con dos lanzamientos de Moreno. El primero sacado con apuros por Ardouin y el segundo, casi al final, se estrelló en el palo.
Raquítico punto final que deja a los albiazul aún más lejos de las posiciones de ascenso -nueve puntos-, con una mejoría de su presencia en el área, pero la sensación de que los problemas con el gol son permanentes. Demasiado lastre para un favorito.
f.r.esquide@diario-elcorreo.com
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