A falta de un estilo |
En las cinco primeras jornadas el Alavés ha mostrado una irregularidad en su juego que se hace más patente cuando está obligado a arriesgar
|
|
NACHO PERNÍA
|
|
|
|
|
|
 |
CANAL MENDIZORROZA. Brandán es uno de los cuatro jugadores de la plantilla que ha disputado todos los partidos. / NURIA GONZÁLEZ
|
La trayectoria albiazul en el inicio liguero está salpicada de altibajos. De una irregularidad que preocupa y no tanto por los resultados cosechados hasta la fecha, sino más bien porque el grupo que ahora dirige el tándem Cos-Piterman no da sensación de tener un parámetro de juego.
En una competición tan larga como la Segunda, el equipo que mantiene una regularidad cuenta con muchos boletos para ascender. Y esa continuidad sólo se consigue con una base de trabajo lineal. Algo que le ha faltado al Alavés en varios de sus enfrentamientos, como quedó a las claras el sábado en Mendizorroza.
Las cinco comparecencias alavesistas han dado para todo, como una de esas ensaladas mixtas repleta de ingredientes. La sima de juego que hay de un partido a otro es en ocasiones abismal. Sobre todo por la propuesta que ofrece en el campo, muchas veces demasiado supeditada al rival que tiene enfrente. Y es precisamente en los momentos en los que tiene que arriesgar cuando las sombras se ciernen sobre su cabeza.
Salvando las distancias entre los oponentes que ha tenido y con el condicionante de jugar en casa o fuera, el modelo presentado ha dejado bastante que desear. De ilusionante se puede hablar la primera mitad ante el Elche. Cuando el equipo se vio con 0-1 en contra el colectivo albiazul sacó a relucir lo mejor de sí. Si no llega a ser por el tempranero gol ilicitano el Alavés hubiera sacado un rédito mayor. Después se desinfló en la segunda parte.
El siguiente paso en Málaga fue sin duda la primera decepción de la temporada. Mientras la igualdad se mantuvo en el marcador el cuadro vitoriano aparcó cualquier atisbo de intentar al menos inquietar al rival. El orden defensivo fue su apuesta y cuando se puso en desventaja las carencias salieron a relucir. Su nula capacidad de reacción le llevó a encajar su primera y única derrota.
Cómodo
Las tornas variaron cuando afrontó dos de esos choques que todo aspirante al ascenso está obligado a sacar adelante. Un imperativo con diferentes lecturas.
El Alavés jugó cómodo ante un adversario peligroso como el Real Madrid Castilla, pero que a la vez deja hacer. Se sintió como pez en el agua. Tocó a su antojo el balón en un duelo desordenado y llegó con solvencia al área contraria. Las jugadas a balón parado hicieron el resto. El filial blanco fue a lo suyo y por eso terminó cediendo ante la calidad y experiencia de los albiazules.
Con el Vecindario la historia fue otra. La solidez defensiva sí encontró premio. Seguridad atrás y zarpazo para finiquitar el duelo. El contraataque es un arma que bien utilizada puede hacer daño al rival. Pero cuando se es consciente de que el peso del partido debe ser de uno mismo, todo lo que no sea dar un paso adelante es sinónimo de fracaso.
Mucho tiene que aprender del partido con el Tenerife. La mayoría de equipos va a aterrizar en Mendizorroza con el mismo modelo de esperar atrás sin regalar nada. A partir de ahí es el Alavés quien tiene que encontrar las soluciones. Ceder el balón al rival, presionar en el centro del campo y no encadenar tres pases seguidos en la zona de peligro no parecen los mejores exponentes para pensar en positivo.
|
|
|