Goles y algún bostezo en el bautismo |
El Alavés, con las imprecisiones típicas a estas alturas de la pretemporada, arranca un triunfo a su primer amistoso | Antchouet, autor de dos tantos, fue el más entonado
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C. P. DE ARRILUCEA
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CANAL MENDIZORROZA. Pablo Casar pugna con un atacante rojillo por la pelota en un lance del amistoso disputado ayer en Anduva. / AVELINO GÓMEZ
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La presentación en sociedad del nuevo Alavés tampoco arrojó demasiados indicios. Lo único claro es que el equipo vitoriano anda con la primera capa de pintura aún fresca. Pero, al menos, bautizó su nuevo proyecto con una victoria. Y es que, cumpliendo a rajatabla el guión que acompaña a este tipo de enfrentamientos estivales, el conjunto albiazul se anotó un cómodo triunfo sobre su vecino Mirandés, de Tercera. Rubén Navarro y Antchouet fueron los goleadores de una formación en la que se repartieron minutos de modo equitativo entre todos los disponibles. Entre éstos no estaban ni Andrea, ni Nene ni Aloisi, los tres en la grada. ¿Significativo?
Saltó al terreno de Anduva el Alavés con un ortodoxo 4-4-2 y con el presidente Piterman sentado en la grada junto a su secretario técnico, Chuchi Cos. Sin apenas tiempo para acomodarse, y en su primer acercamiento al área rival, el cuadro visitante consiguió descorchar el marcador. Ocurrió en una internada por la banda derecha de Mena -a la postre uno de los más activos de la tarde-noche-. Éste combinó con Rubén Navarro quien, sin oposición, disparó desde fuera del área y sorprendió al meta Tribiño. 0-1. Minuto 6.
Esta sacudida enseguida quedó en nada. Porque ambos equipos demostraron que, lógicamente, andan muy lejos de sus mejores versiones. Tiempo habrá. El caso es que tanto el Alavés como su anfitrión no se esmeraron demasiado en presionar. Las impreciones, típicas a estas alturas de la película, comenzaron a hacer acto de presencia. Por lo que el juego, escaso ya de por sí, se fue diluyendo irremediablemente.
Por los albiazules, la tenacidad de Mena en el costado derecho y la actividad de Navarro con el balón rompieron un gramo la monotonía general.
Pero, salvo el gol, los dos contendientes se mostraron alérgicos a acercarse a las áreas contrarias durante la primera mitad del amistoso. El Alavés, no obstante, controlaba la situación. El Mirandés le ponía voluntad. Al filo del descanso, su entrega casi encontró el premio esperado. Diego Ortiz, en una falta directa, obligó a lucirse a Bonano, que despejó el esférico con algún problema. Regreso a los vestuarios.
El Mirandés, con doce
En la reanudación, Julio Bañuelos rotó a sus jugadores. Tiempo de reparto y de comprobaciones. Hasta siete futbolistas se desprendieron del chándal en el intermedio. Más tarde entraría Uranga. Su adversario también optó por esta medida democrática. Aunque se pasó de frenada. Durante cuatro minutos actuó con doce. Del 63 al 67.
Las novedades le sentaron mejor al Alavés. Porque en la segunda mitad se elevó el número de destellos o pistas, que era de lo que se trataba. Con Antchouet como el futbolista más entonado. El atacante amplió la renta en el 53.
Aunque no se rindió el conjunto 'rojillo', la mayor calidad visitante terminó por reflejarse en el marcador de Anduva. Y otra vez con el africano como protagonista principal. De sus botas salió el 0-3. Tras aprovechar un despiste de los centrales locales, se plantó solo ante Tribiño y le batió con enorme sangre fría. El Alavés inicia su andadura con buen pie. c.p.arrilucea@diario-elcorreo.com
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