Juan Carlos Oliva: «Ojalá el descenso sirva para aceptar errores y subsanarlos» |
El técnico sostiene que al Alavés le hundió «el lastre de la primera vuelta, llena de despropósitos»
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J. A. MARTÍNEZ VIGURI
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CANAL MENDIZORROZA. Oliva, sentado en el banquillo de Riazor, mientras se acerca Piterman. / IGOR AIZPURU
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El único entrenador auténtico que dispuso el Alavés esta temporada analiza desde la distancia, pero con conocimiento, lo acontecido. Tras su marcha, que nadie entendió, Juan Carlos Oliva siguió viviendo en albiazul. «He sufrido con el equipo. He comprado y visto todos los partidos. Antes escribí las situaciones vividas en Vitoria. Quiero retenerlas en la memoria, que nada se me escape». Sólo se perdió el último encuentro, el del drama, porque tenía prometido a su familia un viaje a Eurodisney.
-¿Y a cuento de qué tantos desvelos?
-No me arrepiento ni de haber ido ni de no seguir. Fue bueno compartir en ese vestuario, estar a las órdenes de Dmitry, convivir con él. Son experiencias de las que se aprende. En este tiempo he tenido contacto con buena parte de los jugadores, sin caer en la pesadez, para darles ánimo porque sobre todo ellos han vivido la temporada con magnitud, con una fuerza extraordinaria. Han creído, han estado comprometidos.
-Más que vivido han sufrido.
-Te lo digo con conocimiento de causa. Pese a los problemas, las relaciones humanas han funcionado. Aunque lamentablemente sólo cuenta el final y no el proceso. El desenlace ha sido malo y todos tenemos que estar resignados. En la medida de lo posible intentamos que nuestra aportación sirviera para salvar al equipo, desde Rafa, Chuchi Cos, yo, Mario, Dmitry, todos. Todos estamos tristes.
-La pérdida de categoría era lo previsible.
-Todos manteníamos la esperanza porque las matemáticas así lo decían. Las valoraciones se hacen independientemente del resultado, porque éste podía haber sido distinto sólo por dos minutos.
-El Alavés siempre coqueteó con el descenso. De alguna manera lo mereció.
-No creo que haya sido de los equipos que ha trabajado mejor la planificación. Tantos cambios en un vestuario afectan. Ha podido ser más fácil para un Espanyol que mantuvo un criterio.
-Puestos a buscar razones para la debacle, ¿encuentra alguna?
-Nunca hay una única razón y sería oportunista buscarla. Los desenlaces son producto de una dinámica. La del equipo fue demasiado mala en la primera vuelta. Hubo, como bien dijo Dmitry, un cambio radical con el partido del Deportivo en La Coruña. Cambiaron muchos aspectos, la idiosincracia del vestuario. Hubo mucha predisposición por parte de todos. Me encontré una caseta superfácil de llevar. El cambio se produjo en los entrenamientos, en el juego. Creo que esa dinámica se ha mantenido hasta el final a pesar de que llegó otro entrenador. Los jugadores empezaron a confiar. Esto tenía que haber sido suficiente para la salvación. El lastre fue la primera vuelta, llena de despropósitos.
Un «error»
-Con el tiempo, ¿llega a entender su rocambolesca salida?
-Esa buena dinámica que tenía el equipo parecía que únicamente era de Juan Carlos Oliva. Esto produjo daño. Todos teníamos nuestra aportación. Dmitry también cambió en ese período. No era el mismo de la primera vuelta.
-El sábado, tras consumarse el descenso, Piterman sólo asumió un error, haber fichado, dijo, «a esa brigada» de técnicos compuesta por Monfort, Planes, Oliva y García.
-No es momento para despotricar, ni justificar lo injustificable. La reflexión válida es la que cada uno hace con su interior y ésta no coincide con la que hará Dmitry.
-Por lo dicho y hecho, para la plantilla y la afición la etapa de Oliva es el único recuerdo de un año incomprensible. ¿Le reconforta?
-Es gratificante. Es recíproco, porque yo no tenía que haber sufrido con el equipo como he sufrido en este final. En cualquier vestuario, la mano de la psicología, de saber llevar el grupo, de pensar que gestionas relaciones humanas y no sólo empresariales, hace que se consigan o no los objetivos.
-El futuro del Alavés pinta negro. ¿Cómo lo contempla usted?
-No puedo valorar qué decisiones económicas tomará Dmitry. Ojalá el descenso sirva para que los errores se subsanen. Para mí, el futuro, no sólo del Alavés sino de cualquier equipo que sufre un desenlace como éste, pasa por aceptar el error, levantar la cabeza, seguir y dejar al Alavés en Primera, que es donde tiene que estar.
ja.m.viguri@diario-elcorreo.com
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