Un resumen del Alavés: El desierto, otra vez |
El Alavés regresa a Segunda División, el que ha sido su hábitat durante 29 temporadas, en el marco de un futuro inmediato preñado de dudas
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ALFONSO AZKORRETA
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CANAL MENDIZORROZA. Bodipo, en un momento del partido de la campaña 2004-05 ante el Racing de Ferrol. / IOSU ONANDIA
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Las categorías
En Primera: 11 temporadas. En Segunda: 29 temporadas. En Segunda B: 8 temporadas. En Tercera: 22 temporadas. En Regional: 1 temporada. Total: 71 temporadas.
Descensos
De Primera a Segunda: (1932-33, 1955-56, 2002-03 y 2005-06). De Segunda a Segunda B: 1 De Segunda a Tercera: 5 De Segunda B a Tercera: 1 De Tercera a Regional: 1 (1969-70). Total: 12 descensos. Una por reorganización de las categorías por parte de la Federación en 1940 y otro por moroso en 1986.
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Socios y Presupuestos |
Otra vez en 'casa', mal que pesa a todos. El Alavés certificó ayer su regreso a Segunda División, una categoría que ha pisado durante 29 temporadas, la más frecuentada de su historia. Otra vez al fútbol áspero e inclemente. Otra vez a una campaña de 42 interminables partidos; de agosto a junio, de sol a sol. De nuevo a mirar con nostalgia, deseo o envidia la Primera División y, quizá, preguntarse por qué no el Athletic, por ejemplo, y sí el Alavés.
Ni siquiera ha pasado un año desde que el Glorioso confirmó su ascenso a Primera. Fue un domingo, 12 de junio de 2005, tras derrotar al Elche a domicilio (1-2). Once meses. Un chispazo. Apenas ha pasado tiempo para disfrutar de la 'Liga de las estrellas'. De gozar con un equipo ganador; no ha habido tiempo para pensar en Europa, 'uefas' o copas. Sólo el gustazo de ganar al Athletic en San Mamés rompiendo una racha histórica mitiga la acidez de un año malo sin paliativos. El alavesismo se ha quedado huérfano del gran fútbol muy pronto, aunque con Piterman en Mendizorroza hay que tener una inmensa capacidad de abstracción para fijarse sólo en el movimiento de la pelota y la habilidad de los futbolistas.
Otra vez en 'casa'. Aunque ahora, y a diferencia de aquel desgraciado 1 de junio de 2003, se abren algunos interrogantes que hurgan en la desazón. En el anterior descenso, los alavesistas sabían que el equipo tendría un entrenador-entrenador, que seguía el secretario técnico y, por tanto, una línea más o menos coherente en los fichajes, que habría una limpieza del vestuario y una drástica reducción de gastos. Las preguntas se ceñían a conocer algunas identidades -Pepe Mel, altas y bajas-, pero no a la estructura del club, bien definida, ni a su supervivencia y objetivos.
Inquietudes
Ahora las dudas abren heridas. Desde las más inofensivas -¿Seguirá Mario Luna de 'entrenador'? ¿Reactivarán al 'guadiana' Chuchi Cos para el cargo?-, a las sangrantes -¿Dónde estará el club el 1 de julio?-.
Hace dos años Piterman se hacía con un club 'nuevo'. Más o menos saneado y con capacidad para plantearse retos. Ahora el Alavés vive comido por el caos. Otear su horizonte económico es una previsión de alto riesgo. Que se preparen los auditores. La mayoría de los jugadores de la plantilla tiene compromisos a largo plazo, con pagarés prorrogados, cantidades de la máxima categoría y su paciencia al límite o, directamente, más allá. No es descabellado que algunos denuncien impagos ante la AFE, bien informada por los propios futbolistas de lo que se 'cuece' en la sede albiazul.
El ucraniano señaló el pasado jueves que intentará de nuevo renegociar los contratos y prorrogar los compromisos de pago. ¿Aceptarán? El 30 de junio puede ser un día tenso. Va a resultar que si al final el club se mantiene en Segunda habrá que dar las gracias.
Descartando dramatismos posibles -descenso a Segunda B por impagos- y escenarios ideales -Piterman vende y se va, opción que niega cada vez que se le pregunta- una hipótesis razonable en el futuro cercano coloca al Alavés en Segunda bajo la tiranía del ucraniano. Marco en el que también cabe preguntarse por el espinoso y recurrente tema económico. Una vez pasado el listón de junio, el club jugará en Segunda, con los ingresos de Segunda y una inercia de gastos de Primera. Panorama alentador si se tienen en cuenta las dotes como gestor del presidente.
Y si todo va bien, sólo pensar en el equipo en Segunda con el aditivo del ucraniano da para una cefalea del tamaño de un diplodocus. O sea, que además de sufrir abruptos y musculares partidos contra Ejido, Sporting o Numancia, por citar unos pocos casos, que no se ofenda nadie, habrá que aguantar al del 51% con su excelsa educación, tacto infinito y extraordinaria diplomacia; además de un hipersensible olfato táctico para convertir un partido de fútbol en una macedonia.
Menos importante
Con Piterman o sin él, el equipo en Segunda será un poco menos importante. Menos socios, menos aficiones visitantes, menos 'movimiento' para la ciudad, menos fútbol. Se avecina una temporada sin derbis, sin el impacto de los 'cracks', viviendo como espectadores de segunda fila el espectáculo del gran 'business' llamado balompié. Todo ello sin contar con que el ucraniano ha sembrado estos años en sus seguidores y sociedad alavesa un desapego hacia a la entidad especialmente grave ahora con las vacas flacas de Segunda.
Otra vez en 'casa'. Y con Piterman.
a.azkorreta@diario-elcorreo.com
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