RAÚL ALÚSTIZA/ Un reto a Piterman |
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RAÚL ALÚSTIZA
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El hecho de que Dmitry Piterman haga de 'entrenador' -entre comillas- es lógico en un panorama futbolístico en el que aficionados, medios de comunicación, presidentes y demás ¿no hemos tenido alguna vez la tentación de hacer alineaciones, proponer sistemas y poner o quitar entrenadores? Pero sólo los técnicos tienen esta facultad..
Para ello deben cumplir unos requisitos legales -los títulos- y otros, los conocimientos futbolístico-científicos, además de disponer de capacidad de liderazgo para manejar un grupo humano. Si esto fuera así, no se atreverían ni Piterman por su dinero ni otros que usan entrenadores correveidiles para hacer las alineaciones a sus órdenes, como presidentes, medios de comunicación y grupos de poder, a ejercer una tarea para la que no están preparados. No hay más que observar ahora la disputa en los medios de Madrid para imponer su candidato al banquillo del Real Madrid. A todos éstos se les puede llamar alineadores, pero nunca entrenadores de fútbol.
Bien, pues entre unos y otros lo que hemos conseguido es desprestigiar la figura del entrenador hasta el punto de que cualquiera se atreve a dirigir un equipo con tal de cumplir con requisitos como tener dinero o atrevimiento, pensando que con alinear o con creer que sabe plantear un partido ya es suficiente. De estos males no es responsable sólo Piterman. Somos los propios técnicos los que no nos hemos ganado un prestigio profesional al nivel, por ejemplo, de un ingeniero, porque en el mundo del balón hay mucho mediocre que defiende el simple mensaje de que «en el fútbol está todo inventado».
Ley y conocimiento
En este ambiente tan conservador, lo intelectual, lo científico o lo innovador está mal visto. Por lo tanto, no es de extrañar que haya atrevidos como Piterman que digan que para hacer lo que hacen algunos lo hace él. Lógico.
Pero lo que no podemos justificar los preparadores titulados es el incumplimiento de los requisitos legales fijados por el Colegio Nacional de Entrenadores de Fútbol, por un lado, y los morales, por otro, por aquello de ser respetuoso y agradecido con todos esos preparadores anónimos que en alguna parte del mundo formaron en edades tempranas a esos jugadores que ahora han caído en otras manos. Y si Piterman no cumple la legalidad, ¿cómo me voy a creer yo que cumple el segundo requisito, el de los conocimientos futbolísticos?
Para que Piterman me quite la razón, le lanzo un reto. Le prometo que me arrepentiré de lo que pienso y digo de él si es capaz de contestarme a dos cuestiones, con lo que me demostraría que no es un simple alineador, aunque, ¿ojo!, seguiría sin cumplir la legalidad:
Primero, desarrólleme un ejercicio futbolístico en el entrenamiento de campo para mejorar o potenciar la creatividad de un equipo profesional.
Y, segundo, ¿cuál es la principal cualidad humana que hay que potenciar o entrenar para mejorar la técnica individual y cuál la táctica colectiva de un equipo profesional?
¿Aúpa Alavés, Beti Alavés!
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