Un candado muy productivo |
El Alavés suma su tercer partido consecutivo sin encajar gol y acumula 350 minutos de imbatibilidad
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F. R. DE E.
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GASPAR, muy sólido como central, se impone de cabeza a Lopo. / I. ONANDIA
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El Alavés ha logrado candar su portería. Después de desangrarse durante media Liga a través de su evidente debilidad defensiva, la escuadra albiazul ha dado con la tecla adecuada en el momento más oportuno. Ayer extendió en Montjuic a tres encuentros consecutivos su racha de partidos sin encajar un solo gol. Una circunstancia que curiosamente se ha dado con Bonano bajo los palos tras la obligada marcha y regreso de Costanzo, uno de los destacados de la temporada, a Argentina.
El conjunto vitoriano, en realidad, sólo ha finalizado con la portería a cero siete de los treinta partidos disputados. Barcelona, Málaga, Cádiz y Deportivo durante la primera vuelta y ahora Cádiz, Celta y Espanyol. En cinco ocasiones el resultado final fue el inicial y en otras dos, Deportivo y Celta, el conjunto alavesista se aprovechó de su consistencia para llevarse los tres puntos. En esta última fase, la contundencia de la zaga ha supuesto cinco puntos vitales en la carrera por la salvación.
Saviola fue, en realidad, el último jugador que perforó la meta alavesista en el minuto 10 del duelo ante el Sevilla. Es decir, desde entonces han pasado 350 minutos sin que Costanzo ni Bonano hayan tenido que recoger la pelota de la red. Casi seis horas de fútbol sin que el Alavés ceda su portal a adversario.
Estos números, al margen de la fortuna puntual como en el poste de Baiano (Celta) o el acierto del portero en algunas acciones como sucedió con Costanzo ante el sevilista Navas o Bonano con Abraham Paz en Cádiz, hablan de un equipo que ha sabido adaptarse a las necesidades.
1,6 por partido
Sin cambiar prácticamente de esquema, el Alavés se ha convertido por fin en un conjunto rocoso y muchas veces con oficio para evitar los errores -gran defensa a balón parado en Cádiz y ayer en Monjuic- y también cortar el juego del rival con faltas tácticas con mayor asiduidad. Y es que hasta hace cuatro jornadas el conjunto alavesista encajaba 1,6 goles por encuentro, una estadística demoledora y que apenas dejaba opciones.
La mejora defensiva, sin duda, ha llegado a través de un mayor compromiso por parte del equipo a la hora de cerrar espacios. Al evitar, sobre todo, que la existencia de demasiados jugadores por delante del balón provocase contragolpes del rival en igualdad o superioridad numérica.
También la buena forma de algunos jugadores, como Sarriegi o Gaspar, sólido dúo de centrales, ha contribuido a sellar la portería. Pero sobre cuestiones individuales, el Alavés ha conseguido en esta fase de la Liga dejar atrás las lagunas colectivas que presidieron la primera vuelta del campeonato.
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