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CARLOS MARTÍNEZ
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Aloisi acarició el gol en este remate ante Arnau. / B. CASTILLO
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Por fin y después de nueve jornadas eternas, un recuperado Alavés abandona los puestos de descenso. Empiezan a equilibrarse los números, ya que consigue la segunda victoria en casa, además de forma consecutiva, y la salvación se supera en dos puntos más el 'average' a costa del ayer flojo Málaga. Además de vislumbrarse cinco equipos por debajo del nuestro, la imagen transmitida por los jugadores reconforta a una afición esperanzada. Los diez puntos cosechados desde la irrupción de Oliva hace cinco semanas invitan al optimismo. ¿Por qué no se puede conseguir al fin encadenar dos triunfos en la próxima comparecencia al Santiago Bernabéu, donde nada hay que perder?
IDEAS CLARAS
Aprovechando la debilidad malacitana en defensa, otra vez el 'dúo dinámico' Bodipo y Aloisi encontró justo premio a la labor del conjunto. En momentos psicológicos -antes del descanso, al inicio de la segunda parte y a renglón seguido- fue noqueado un Málaga conservador y sólo preocupado por la posesión del balón. Cuando arriesgó, sólo pudo maquillar el resultado, demasiado supeditado a los previsibles centros sobre su 'tanque' Morales. Por el contrario, los alavesistas optaron por la movilidad y profundidad de sus atacantes, sin descuidar la mentalidad defensiva y el orden en los repliegues. Ese equilibrado cóctel redundó en una mayor intención ganadora que un contrario demasiado especulador.
CONFIANZA Y OPTIMISMO
Actualmente, la efectividad manifestada por el equipo exprime las facilidades de los rivales. De esta forma, la ansiedad de la primera vuelta se ha transformado en confianza en las propias fuerzas tras el ecuador. Con paciencia y trabajando en bloque, la calidad de los futbolistas está saliendo finalmente a relucir. Minimizando la relajación en momentos puntuales, la actual coyuntura de seguridad invita al optimismo. Eso sí, siempre controlado, ya que la inyección anímica insuflada debe tener su contrapeso en la humildad.
Para ello es básica la competencia en la lucha cada día por un puesto en el once. A medida que los menos utilizados afinen su puesta a punto, la competencia garantizará el máximo rendimiento. En este sentido, las imprevistas bajas de jugadores en futuras alineaciones -ejemplo, la lesión muscular de Carpintero- no tienen por qué afectar de forma determinante en los quince partidos que restan de la temporada. Ojalá todos ellos nos hagan sufrir como ayer sólo en los últimos minutos, donde las posibilidades de arreglar los desaguisados se reducen a la mínima expresión.
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