El Alavés vuelve a tiempo a la Liga |
Sólido y con el recuperado acierto goleador de sus delanteros, suma un gran triunfo en el estreno de Oliva que le aferra a la lucha por la permanencia
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FERNANDO RUIZ DE ESQUIDE
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CANAL MENDIZORROZA. Nené abraza a Bodipo y a Aloisi, autores de los goles albiazules. /EL CORREO
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El Alavés volvió ayer a tiempo a la Liga. Cuando la fuerza centrífuga de la competición -visitas a Riazor y Camp Nou consecutivas- amenazaba con agravar su mareo hasta el desmayo, la escuadra albiazul encontró la fórmula para mantenerse en pie. En el estreno de Juan Carlos Oliva como técnico -noventa minutos en pie dando instrucciones- llegó un gran y merecido triunfo ante el potente Deportivo que sirve de enganche en la pelea por la permanencia y de rearme moral para un grupo de jugadores que pocas veces ha formado un verdadero equipo. A través de la solidez, la actitud y, sobre todo, del recuperado acierto de los delanteros se transitó por fin hacia la necesaria efectividad. '¿Este equipo va el último?', era la incrédula pregunta que se repetía en las gradas del campo gallego.
Sigue último, en realidad, pero ahora a dos puntos de la permanencia y con más perspectivas que nunca de presentar batalla para mantener la categoría. Estimulado por el relevo técnico y azuzado por la inaplazable necesidad de una reacción para evitar el bochorno clasificatorio de los doce puntos, el Alavés aunó trabajo solidario, equilibrio y puntería, un cóctel que tan sólo había aparecido hasta ahora en Bilbao. Su alta graduación -tres ocasiones claras y dos goles- tumbó a un adversario enjaulado en la trampa albiazul y sin fortuna cuando tiró de coraje en el tramo final.
Aloisi y Bodipo
La primera alineación del tándem Oliva-Piterman se resolvió con una sorpresa. La inclusión de la sociedad ofensiva Aloisi-Bodipo y la suplencia de Lacen tras siete partidos en el once. La variación trasladó a Nene a la banda izquierda, con un doble pivote de granito formado por Juanito y Carpintero, y Jandro escorado a la derecha, pero con libertad de movimientos. Una apuesta arriesgada, pero cubierta en el planteamiento con un repliegue en campo propio y la continua exigencia de Oliva para que los interiores cerrasen sus bandas a la espera de los contragolpes.
Y apareció la precisión. Tantas lecciones ha recibido el Alavés de los oponentes en este sentido que ayer recitó la suya con rabia. Jandro, añorado entre líneas, emergió para poner la calidad y el orden al juego albiazul. A un mediapunta como él es difícil solicitarle continuidad en el juego, pero sí cabe exigirle pases de gol. Escuadra y cartabón a la hora de medir los envíos. Ayer, templó la pelota al lugar exacto para que Aloisi la calentase con su perfecto remate. Alguien parece haberse dado cuenta ya de que, en las condiciones actuales, el trabajo de equipo del australiano -pelea y juego de espaldas a la portería-, más allá de su acierto, es imprescindible.
Resultó un gol determinante para afianzar la confianza de un equipo que arrastra demasiadas bofetadas anímicas para superar las desventajas en el marcador. También marcó el tanto de Aloisi al Deportivo -lastrado por la ausencia por sanción del bullicioso Munitis-, que comenzó a pensar en sus propias debilidades ante la crítica de la grada. Sin Valerón por decisión técnica, la escuadra de Caparrós apenas encontraba resquicios. La magia del canario tampoco hallaría más tarde un escenario adecuado, porque el Alavés descubrió sus trucos.
El 0-1, sin embargo, apenas garantizaba nada. Y es que el Alavés ha sido en demasiadas ocasiones ese equipo inestable y sin capacidad para el sacrificio y la concentración durante todo un encuentro. El gran susto llegó a la media hora con una caída de Rubén ante Costanzo. Esquinas Torres se saltó el guión de la Liga, que castiga al Alavés fuera cada acción dudosa, y llegó la calma.
Debuta Elton
El segundo mazazo, poco después de la reanudación en el tiralíneas de Aloisi y Bodipo, refrendó el acierto albiazul. El sevillano rozó después el tercero. El Deportivo empujó y sólo la sucesión de córners y faltas puso algo de emoción, atajada por Costanzo y el larguero. También apareció Elton, con buenas maneras pese a su escasa participación, y un final casi tranquilo.
A falta de media Liga, regresan los motivos para creer en este Alavés. Ya es algo.
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