La grada se cansa |
La clara derrota que mete de nuevo al Alavés en descenso colmó la paciencia de la afición que pitó y gritó «fuera, fuera» y «Dmitry, vete ya»
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NACHO PERNÍA
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NERVIOS. Varios aficionados se acercaron al banquillo albiazul para increpar a los técnicos. / IGOR AIZPURU
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Futbolistas y técnicos suelen afirmar que los espectadores que acuden a un campo de fútbol son los que pagan y que por tanto siempre tienen la razón. En la tarde de ayer en Mendizorroza la afición albiazul fue clara al respecto. Con pitos y cánticos de «fuera, fuera» y «Dmitry, vete ya» mostró su descontento con la trayectoria del Alavés.
No es para menos, ya que tras dos semanas consecutivas fuera de los puestos de descenso, la clara derrota ante el Mallorca -encajando por segunda jornada consecutiva tres goles- le devolvió a la cruda realidad. Una situación que se agrava, sobre todo por la imagen ofrecida por el equipo, y porque los seguidores llevan ya demasiado tiempo sin ver ganar a su equipo en el estadio del paseo de Cervantes.
Tres derrotas y cuatro empates, siete partidos en total, es la trayectoria alavesista desde agosto en su retorno a Primera División, cifra que puede marcharse hasta los quince encuentros si se suman los ocho que no ganó al final de la temporada 2002-03, la campaña del último descenso. El último triunfo en Mendizorroza se produjo en mayo de este año frente al Polideportivo Ejido, en Segunda.
Descontento patente
Si a esto se le añade que el Alavés jugó ante los hombres de Cúper un pobre encuentro, no es de extrañar que la paciencia de los aficionados dijera basta.
Los primeros pitos que se escucharon desde la grada llegaron con la sustitución de Rubén Navarro por Wesley, silbidos que aumentaron con el tercer tanto balear. Varios seguidores, los más encrespados, se acercaron al banquillo local dando golpes contra la estructura que protege al cuerpo técnico y jugadores. El delegado de campo y los agentes de la seguridad privada intentaron calmar los ánimos.
No fueron los únicos signos de desaprobación. La entrada de Carpintero y Thiaw al terreno de juego también estuvo acompañada de unos pitos que se fueron extendiendo por las tribunas. Cánticos como «Dmitry, vete ya» se sucedieron en los últimos instantes y con el pitido final, arreciaron los «fuera, fuera» y algunos pañuelos aparecieron en la grada. Era el claro reflejo de que los aficionados no están de acuerdo de cómo transcurren las cosas en el Alavés.
También aplaudieron al Mallorca. Un reconocimiento a su labor, algo que hasta la fecha han podido hacer en contadas ocasiones con los suyos.
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