Nueve goles encajados a balón parado |
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F. R. DE E.
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Además de los cuatro goles encajados de penalti, el Alavés ha recibido otros cinco a balón parado. Y es que el partido de El Sadar sirvió para recrudecer los problemas defensivos que la escuadra albiazul parecía haber controlado durante el último tramo de la competición. Tanto en el aspecto posicional durante la segunda parte, como a la hora de defender los córners, el cuadro alavesista dio un importante paso atrás en Pamplona, donde recibió por primera vez tres goles en un partido a domicilio.
El acierto de los rivales y los errores alavesistas propiciaron un inicio de Liga desesperante en este aspecto. La Real Sociedad liquidó el partido en Anoeta con un gol de penalti y otro de falta y una semana después se produjo el catastrófico 3-4 frente al Getafe. En aquella ocasión, Gavilán marcó de falta en un error colectivo de la zaga y de Bonano y Pernía volvió a anotar de falta directa, esta vez en un auténtico golazo.
Ante el Villarreal
A partir de ahí, el Alavés supo controlar sus problemas y entró en una fase de cierta concentración defensiva. Aunque todo se rompió de nuevo en el duelo de Mendizorroza ante el Villarreal. Fue el séptimo tanto recibido a balón parado, por mucho que la estadística no lo contemple. Y es que el balón parado era un córner favorable al Alavés. La ausencia de efectivos en la zona de rechace provocó un contragolpe amarillo por el centro del campo que dejó a Coromina solo ante tres rivales. Pese a dos grandes intervenciones de Bonano, Roger acabó por anotar el gol.
Los dos últimos llegaron el pasado domingo en Pamplona. El primero, sobre todo, hizo crujir el partido. Después del 0-1 de Nene, la zaga albiazul permitió a Raúl García prolongar el balón al segundo palo en un córner y el remate posterior de Milosevic. Al final, 3-1 y el Alavés, con 19 goles encajados en 13 partidos, es el cuarto equipo más goleado de la competición.
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