Calor albiazul |
Medio millar de aficionados 'abrigó' al equipo en su desplazamiento a Pamplona
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F. R. DE ESQUIDE
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OPTIMISTA. Un seguidor expresa su deseo antes del arranque del choque. / FOTOGRÁFIAS: IGOR AIZPURU
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Segundo desplazamiento consecutivo y segundo despliegue de aficionados. Primero fue San Mamés y ayer le tocó a El Sadar acoger a la avanzadilla de albiazules. Cerca de 500 seguidores viajaron a la gélida Pamplona pertrechados con ropa de abrigo, mantas y bufandas para la ocasión, casi todos albiazules claro. El intenso frío -la jornada no pasó de los 3 grados- y la constante lluvia restaron colorido a las calles pamplonesas hasta el mediodía, pero no al campo.
El panorama meteorológico, poco agradable y alentador, hizo que el punto de encuentro fueran los bares del casco viejo de la ciudad. Allí se concentraron los aficionados que no tardaron en confraternizar en buena sintonía con los 'rojillos'. El jolgorio estaba en el interior de los recintos ubicados en la plaza del Castillo y las calles Estafeta y Mercaderes, el corazón de Pamplona.
Los aficionados del Alavés emprendieron la peregrinación hacia El Sadar con el sabor dulce que les dejó el reciente viaje a 'La Catedral'. Acostumbrados al frío, y al abrigo de alguna manta los más prevenidos, se situaron en la zona más alta del campo de Osasuna y animaron sin cesar. La invernal temperatura no les paralizó. Su aliento ganó enteros y aventajó con creces al entusiasmo de los locales. Sobre todo cuando Nene se encargó de poner en ventaja al Alavés. Entonces se desató la euforia y los seguidores albiazules entraron en calor con saltos, abrazos al compañero de al lado y gritos y más gritos. «¿Alavés, Alavés!». Milosevic se encargó de devolver a la tierra al grupo que habitaba en El Sadar.
Otro de los momentos álgidos fue la entrada al césped de Aloisi. El australiano visitaba por primera vez el campo vestido con otra zamarra. Su salida en el minuto 65 sirvió para que resonara una ovación conjunta, de rojillos y albiazules con la misma intensidad y destino. El ariete fue el autor del segundo gol del Alavés y para él fueron de nuevo los halagos.
Diversión
La nutrida expedición albiazul despejó el campo de Osasuna con un aplauso hacia los suyos. No hubo triunfo, pero sí cinco tantos. «No hemos ganado, pero nos hemos divertido viendo goles», aseguraron. Su próximo objetivo es el Mallorca, el domingo.
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