Sobredosis táctica en Tajonar |
Aguirre prepara de forma minuciosa el derbi con el Alavés dentro del clima de bonanza que vive Osasuna gracias al inmaculado expediente en sus seis partidos en El Sadar
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F. RUIZ DE ESQUIDE
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Moha, David López, Webo y Aguirre trasladan una de las porterías. / JON RODRIGUEZ
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«Esa es, ¿carajo¿, esa es...». En pantalón corto pese a los cuatro grados de la sesión preparatoria celebrada ayer en Tajonar, el entrenador de Osasuna, Javier Aguirre, se hartó de corregir a sus jugadores durante más de una hora. Toda una sobredosis táctica para preparar de forma minuciosa el derbi del domingo frente al Alavés. Pese al clima de euforia que ha generado en Pamplona el coliderato después de doce jornadas -sostenido por seis victorias consecutivas en El Sadar desde el inicio del campeonato-, el técnico mexicano parece ajeno a la realidad clasificatoria y volcado en el trabajo. Sin la más mínima concesión al humor y siempre atento. «Esa ya nos la hicieron en Getafe», recrimina al más mínimo error posicional de sus hombres.
Con precisión suiza, la plantilla navarra salta al césped de Tajonar a las diez en punto. Gorros y guantes sirven a los jugadores para mitigar el frío durante el calentamiento. Veinte minutos después, Aguirre divide a su plantilla en dos y se queda junto a los hombres que forman el sistema defensivo. El objetivo es tratar de sacar la pelota jugada desde atrás y evitar la presión. «En Getafe no salieron de su campo y empataron gracias a las paradas de Ricardo», apunta entre tanto un espectador.
Contra su teórica zaga titular y los dos pivotes, Aguirre emplea un ataque formado por un punta y tres media puntas (el Alavés podría incluso colocar cuatro). Le pide a la defensa que amague la salida al centro del campo para el saque del portero, pero vuelva rápido poco después para recibir el balón en corto. A partir de ahí, dos movimientos. Tocar la pelota varias veces en corto para atraer la presión, hasta que un central trate de colocar un balón raso y cruzado entre dos rivales para conectar con un pivote. «Esa es, esa es», no se cansa de repetir. Si el rival aprieta de firme, balón largo por la banda. «Y salimos, salimos, hay que juntar el equipo», insiste.
Romeo-Webo
Tras media hora cortando el entrenamiento de forma constante, les toca el turno a los delanteros. Romeo y Webo por una parte y Milosevic-Brit por otra. Aguirre les obliga a moverse en pocos metros, en la misma corona del área y sin salir a las bandas para tratar de fijar a los centrales. Reciben de espaldas a la portería y les pide que abran la pelota o traten de buscarse entre sí para acabar la jugada. Por los carriles se desdoblan interiores y laterales, para los que el técnico mexicano quiere campo libre.
Para alivio de los jugadores, la 'clase' de Aguirre concluye, y se empiezan a repartir los petos para el partidillo. Pero el técnico vuelve a acotar de inicio. «Hay que dar cinco pases seguidos, a ver quién da cinco pases seguidos, en corto, en corto», clama. El equipo suplente los da a la primera entre las sonrisas de todos. Pronto hay vía libre para el ensayo del partido.
El preparador mexicano, en realidad, vuelve a sorprender. Sitúa sobre el césped un once formado por: Ricardo; Corrales, Cruchaga, Miguel Flaño, Javier Flaño; David López, Raúl García, Muñoz, Moha; Romeo y Webo. Milosevic se queda fuera. «No hay que creerse demasiado, casi nunca prueba con el equipo que va a jugar», apunta un periodista local.
Y es que Aguirre ha instaurado esta temporada una especie de democracia deportiva que reparte minutos entre su plantilla. Algo que puede ser habitual por obligación cuando los equipos no acaban de arrancar, -sin ir más lejos en el Alavés- pero difícil de encontrar en los modestos que funcionan desde la primera jornada, normalmente aferrados a un once habitual. El 'vasco' se ha saltado esos esquemas esta temporada y apenas Raúl García, la perla de la cantera osasunista, es fijo en este comienzo de campaña.
Otra cuestión es el ambiente que rodea a la escuadra navarra. Ni la reiteración de declaraciones sensatas por parte del técnico, jugadores y presidente osasunista, aquellas donde se reclama sumar «cuánto antes» los 45 puntos que aseguran la permanencia -les faltan 20-, frenan el estado de optimismo del entorno.
Colíder con el Barça
Buena parte de las preguntas dirigidas para los canteranos David López y Miguel Flaño en la sala de prensa se dedican a sondear la posibilidad de que Osasuna recupere el domingo el liderato, perdido en la última jornada con el empate en Getafe y el triunfo barcelonista en el Bernabéu. «Nosotros sólo pensamos en los tres puntos», trata de zafarse el primero. «¿Pero pensaréis en el partido del Barça?», cuestionan. «Como en el resto de los encuentros», responde.
Así concluye la jornada, con Aguirre asediado por entrevistas con una televisión francesa y un periódico mexicano y la sensación de que el Alavés se medirá a un adversario en forma. El más fuerte de la competición en su estadio. Claro que tras romper el histórico maleficio de San Mamés y salir de los puestos de descenso ningún reto parece imposible para este Alavés.
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