El Alavés pierde toda su contabilidad y se ve obligado a rehacerla con urgencia |
Alega "un problema informático" y dice que el extravío "ya está solucionado". El club obtiene de la LFP una prórroga para auditar sus cuentas antes de entregarlas a los entes deportivos y someterlas a la aprobación del accionariado
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J. A. MARTÍNEZ VIGURI
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CANAL MENDIZORROZA. Dmitry Piterman, presidente del Alaves, en una rueda de prensa. /Blanca Castillo
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El Alavés perdió hace un tiempo la contabilidad del pasado ejercicio económico, el correspondiente a la temporada 2004-05, la primera bajo la presidencia de Dmitry Piterman y coronada con el feliz retorno a Primera, y como consecuencia de ello se ha visto obligado a rehacerla con urgencia, según ha podido saber EL CORREO. El extravío afectó a datos de suma relevancia para la tesorería, cuya labor, ya de por sí ajetreada en el pasado por la acumulación de deudas e impagos, se ha visto alterada notablemente después del verano. Partidas relacionadas con las cuentas de pérdidas y ganancias de la campaña precedente, además de otros conceptos relativos al balance de situación y al informe de gestión, desaparecieron del sistema informático del Alavés, admitió ayer la propia entidad a este diario.
Como primera y grave consecuencia, la pérdida de la contabilidad ha impedido al club de Mendizorroza cerrar por ahora el ejercicio financiero 2004-05 -el 30 de junio fue su último día hábil- y someterlo, como es preceptivo por ley, a revisión por parte de una auditoría, cuya contratación la aprueba la asamblea de accionistas. En ocasiones precedentes, a estas alturas del año, este requisito mercantil ya estaba resuelto en la sede albiazul sin contratiempo alguno. Tanto el Consejo Superior de Deportes (CSD) como la Liga de Fútbol Profesional (LFP) exigen a las sociedades anónimas deportivas, figura a la que pertenece el Alavés, que sus cuentas anuales pasen una inspección por una firma ajena, que sea la responsable de emitir después un informe sobre la fiabilidad de los documentos y la gestión económica del consejo directivo.
Examen auditor
Así las cosas, el Alavés lleva con evidente retraso sus asuntos financieros y también sus inexcusables obligaciones con los entes deportivos. Agotado a finales de octubre el primer plazo de entrega de la documentación, el equipo directivo de Piterman se ha visto en la necesidad de solicitar a la LFP una prórroga para hacer frente a la exigencia normativa. La petición le fue aceptada recientemente por la comisión delegada, cuyo vicepresidente es Javier Tebas, a la postre asesor jurídico del Alavés.
Este segundo período concluye con el final de noviembre -en apenas una semana-, una moratoria a la que difícilmente podrá ajustarse el club del paseo de Cervantes porque los auditores ni tan siquiera han recibido aún las cuentas para su posterior revisión. Y esta tarea les lleva su tiempo, más allá de dos o tres semanas de inspección intensa y exhaustiva. Así que sólo cabe otra moratoria.
El Alavés, pese a ello, se esfuerza por transmitir calma, por mucho que el incidente llame poderosamente la atención y ponga en evidencia la fragilidad e inseguridad del soporte que sustenta los entresijos de su economía. Un portavoz albiazul, que confirmó a EL CORREO el extravío de las finanzas, lo achacó «a un problema informático responsabilidad de la empresa de mantenimiento».
De hecho, según la misma fuente, un informe de la firma así lo atestigua, escrito en el que se ha apoyado el club para solicitar el aplazamiento a la LFP. «Hemos tenido que rehacer toda la contabilidad, meter los datos uno a uno en el ordenador. Ya está solucionado», se asegura desde Mendizorroza, extremo que, sin embargo, la auditoría desconoce, mientras espera noticias, pero sobre todo papeles, para ponerse manos a la obra.
«Ha sido una causa de fuerza mayor», justifica Javier Tebas, abogado albiazul y cabeza visible de la Liga Profesional, para quitar hierro al trastorno financiero de Mendizorroza. «No ha habido intencionalidad», sostiene el jurista, quien expone que «más clubes» sufren parecido retraso pero debidos a otras causas.
Consecuencias
El tiempo corre contra el Alavés, de cualquier forma. Además de responder a los requerimientos de la LFP y el CSD, la entidad tiene también una cita ineludible con sus accionistas. A la asamblea ordinaria, que en principio debe celebrarse antes del 31 de diciembre, aunque cabe la posibilidad de un aplazamiento a enero, tiene que acudir con las cuentas auditadas para someterlas a aprobación. «Se hará en el plazo debido», se sostiene en Mendizorroza.
En la práctica, el cónclave será un trámite para Piterman en la primera ocasión que tiene de presentar su gestión económica. Aunque en la junta de hace un año él cargo con el protagonismo, las cuentas correspondían al último ejercicio de Gonzalo Antón. El 51% del capital social que obra en poder del ucraniano aplaca cualquier debate en torno a la contabilidad. Otra cuestión bien distinta será en qué términos se exprese la auditoría cuando se realice. Y, sobre todo, queda por saber el dictamen de la LFP y el CSD al recepcionar la documentación. Si fuera más allá del plazo, el Alavés se arriesgaría a una multa de entre 6.000 y 150.000 euros.
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