Hostilidad en el retorno |
Piterman y Bodipo reciben fuertes pitadas en El Sardinero, mientras que Coromina fue saludado con algunos aplausos
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F. RUIZ DE ESQUIDE
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SILBADOS. Piterman recibe a Bodipo en el banquillo en el momento de cambiar al ariete. / IGOR AIZPURU
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Un par de años después de su marcha de Santander, Dmitry Piterman y Rodolfo Bodipo vivieron ayer un retorno hostil a El Sardinero, el campo donde compartieron vestuario. Si al ahora presidente albiazul le tocó escuchar fuertes pitadas cada vez que asomaba sobre el césped, la peor parte recayó en el delantero sevillano. Dado que era el más visible de los dos -disputó 67 minutos-, le tocó aguantar una banda sonora de silbidos e insultos cada vez que intervenía en el juego.
La tarde había comenzado, sin embargo, con anécdota. Un solitario hincha que se colocó en la grada con una gran bandera poco antes de las cuatro y entonó varias canciones de ánimo al Racing y también con alabanzas para Piterman. Una tromba de agua acabó con sus cánticos.
A partir de ahí, El Sardinero respondió como se esperaba. Si en la última visita albiazul al terreno cántabro, una parte de la afición pitó de forma reiterada a Piterman, entonces presidente de su equipo, parecía complicado que las cosas cambiaran. Fue saludado el máximo dirigente albiazul con música de viento cuando apareció sobre el césped para seguir el calentamiento. Unos segundos para después olvidarse de él hasta que se encaminó hacia el vestuario. Nueva pitada general.
El fondo aprieta
Ya durante el encuentro, los 'palos' llegaron para Bodipo. Su decisión de salir del Racing, no renovar su contrato y firmar por el Alavés en Segunda División todavía parece escocer. Cada acción del sevillano fue seguida de cerca por los espectadores, que llegaron a dirigirle insultos cuando intervino en alguna jugada cercana a uno de los fondos.
El que se llevó la mejor parte de los ex racinguistas fue David Coromina -a Cos se le ignoró-. Incluido finalmente en la convocatoria pese a su paso por el hospital la pasada semana, el catalán tuvo que salir al campo al cuarto de hora por el lesionado Carreras. Tímidos aplausos desde la tribuna y algún pito en la presentación.
La cosa iba con Piterman y Bodipo, parecían decir las reacciones del público. Y el momento álgido llegó con el cambio del ariete en el minuto 67. El delantero albiazul aplaudió desde el centro del campo a los seguidores alavesistas colocados tras la portería y El Sardinero, con 0-1 en el marcador, despidió su lenta salida entre improperios. Piterman salió entonces del banquillo para abrazarle y el ambiente se caldeó.
Sin embargo, el juego volvió después de recuperar la atención de los espectadores. Con el 1-2 de Carpintero en el descuento no estaban ya ni para pitar a Piterman en la celebración.
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