El estado físico del Deportivo Alavés está en el punto de mira. Si el domingo fue Romerito el que denunció que el conjunto albiazul está «un pelín por debajo de los rivales», ayer tomó el testigo Raúl Llorente, uno de los capitanes. «Hablar de esas cosas no es lo más adecuado, pero es verdad que, ahora mismo, es una realidad. El otro día, desde fuera, se vio al equipo rival con más chispa, más fuelle... Nosotros estuvimos más flojillos que ellos», reflexionó el lateral madrileño.
Pero quiso restar hierro al asunto. Asumiendo que es importante, Llorente aseguró que el conjunto albiazul está a tiempo de corregir esta carencia. «Es mentalidad. Si quieres, puedes. Ya no importa si antes has hecho las cosas mal, regular o bien, al final es cuestión de cabeza. Debemos estar centrados en las diez jornadas que quedan, olvidar lo anterior, bueno o malo, empezar a sumar desde ya y dejarnos de todas estas historias».
La parte positiva es, según el defensa, que el Alavés entra en la recta final del campeonato «mejor de lo que parecía que íbamos a llegar». Fuera de los puestos de 'play off', que es el objetivo, pero con las opciones intactas, a pesar de los tropiezos. «Hemos pegado un empujoncito y, pese a fallar el domingo, estamos a un punto con diez jornadas por delante, que ahí sí que nos jugamos todo», subrayó Llorente.
«Atenazados» en casa
A su juicio, «el punto ante el Lugo resultó bastante bueno una vez visto el partido, que no fue nada bueno». Otra realidad. «Estuvimos espesitos y no hicimos lo que el míster nos dijo», precisó el madrileño. «No digo que no quisiéramos -se apresuró a aclarar-, pero no salió como teníamos planeado. El entrenador siempre te va a exigir jugar mejor, correr más, pelear todos los balones... Estuvimos mal, pero tampoco hay que darle más importancia y centrarnos en lo que viene».
En ese sentido, las aspiraciones albiazules pasan por mejorar notablemente sus prestaciones en casa. Sólo ha ganado uno de los últimos ocho partidos jugados en Mendizorroza y el vestuario no acierta a dar una explicación coherente a este hecho.
«Me gustaría saber por qué no jugamos en casa como lo hacemos fuera, que parece que jugamos más tranquilos. No sabemos qué es. Debemos salir en casa más tranquilos, porque todavía estamos un poco atenazados y un poco cohibidos en el juego, quizás porque queremos dar a la afición más de lo que estamos dando. Por ahí pueden ir los tiros», concluyó el lateral zurdo del conjunto vitoriano.