Entre aliviado y dolido, el ex presidente del Alavés cede el mando con la esperanza de que el club prospere en la nueva etapa. Pero Fernando Ortiz de Zárate también tira de ironía cuando dice que si «el problema éramos nosotros, espero que a partir de ahora las ayudas lleguen rápidas y en cantidades». Una referencia a la Diputación, de la que dice que en su periodo en la entidad «no ha accedido a nada».
-Dos años y medio después deja de ser presidente del Alavés. ¿Se siente tal vez aliviado?
-Me siento aliviado porque me sustituye un empresario de Vitoria y apenado porque nosotros pudimos seguir y no lo hicimos al asegurarse que éramos un obstáculo. Buscamos apoyos y los llegamos a tener. Apareció Gauna, la Diputación dijo que éramos un impedimento para otros y acabamos por dimitir.
-Un concurso, un descenso, un ERE... ¿Lo suyo ha sido un mandato o una tortura?
-Ha sido un mandato difícil, con muchos problemas y poquitas ayudas. Se han ido parando penaltis.
-¿Le ha pesado también la herencia de Piterman?
-Piterman no dejó más que problemas e impagos. Nosotros prometimos la socialización, se hizo y se ha demostrado que no ha ido bien. Y no me merece ningún calificativo quien haya dudado de nosotros, mi desprecio para quien piense que detrás de mi consejo estaba Piterman.
-¿En qué situación cede el Alavés?
-La situación es delicada. Dijimos hace dos años que era ineludible una ampliación de capital. Había que meter dinero para las deudas. Pensaba que con la respuesta del pequeño accionista y nuestra aportación sería suficiente, pero no ha sido así.
-Hay quien piensa que abandona para evitarse más quebraderos.
-Si Asarta hubiera dicho sí en enero, ahora estaríamos tres en el consejo; él más Gauna y yo. Se habría cubierto el aumento de capital. Pero yo era el problema.
-¿A qué atribuye su desencuentro con las instituciones, en particular con la Diputación?
-Hemos tenido infinidad de reuniones con ella en las que hemos defendido nuestra forma de ver el apoyo al Alavés. Ellos han tenido otra. No han sido desencuentros, sino puntos de vista distintos. La Diputación siempre se mantuvo firme. Habló de la rebaja de la deuda, la renuncia al privilegio e Izarra, y de esto no se movió. Nosotros interpretábamos que si vecinos como la Real y otros clubes en concurso recibían ayudas, también las podía tener el Alavés. Y ellos, no. No han accedido a nada. Nuestra Diputación siempre ha dicho que el convenio no se podía recuperar porque el Alavés estaba intervenido, pero hay ejemplos que demuestran lo contrario. Se nos ha tratado de otra forma. Si se nos hubiera dado el convenio de Piterman, prácticamente no haría falta la ampliación de ahora.
-Ejerza autocrítica. Diga algo que haya hecho mal. No todo ha sido producto de la mala suerte.
-Bueno, pero suerte no hemos tenido. Algunas decisiones han sido equivocadas, pero lo deportivo se ha visto muy afectado por la ansiedad que ha rodeado al club por su inestabilidad económica. Todos los entrenadores y jugadores que han pasado no podían ser malos. Les ha pesado el estado del club. Hasta que el Alavés no se estabilice, lo deportivo no irá bien.
-¿Cree que en la Diputación le ha linchado?
-Alguien quería que yo me apartara. Según la Diputacion, nosotros impedíamos que entrara alguien. Le preguntaría a Claudio Rodríguez que diga a quién se refería, porque yo ahora no veo ningún inversor. Y a Alfredo, lo mismo. Si yo era el problema, ahora la puerta está abierta, pero nadie ha entrado. En un mes aquí no se ha movido nada.
-¿Era inevitable dimitir?
-Los hechos nos dan la razón en todo. Dimitimos porque éramos un obstáculo y queríamos que el Alavés saliera adelante. Nos hemos dejado la vida en ello.
-Ahora se siente aliviado. ¿Pensó que era el malo de la película?
-Al final pensé que el malo era yo. Pero hemos hecho todo y mucho más. Fernando Ortiz de Zárate no ve a ninguno de los inversores de los que hablaba el señor Claudio Rodríguez.
-Alfredo Ruiz de Gauna le sustituye con todo por resolver. ¿Le da un voto de confianza o fiscalizará su gestión?
-Hay que darle un voto de confianza. Entra con ganas y con un buen consejo de administración. Espero que prepare un proyecto interesante y garantice la viabilidad del club.
-¿Estará ojo avizor?
-Tenemos unas acciones que defender y estaremos ojo avizor. No para fiscalizar, sino para apoyarle.
-Sin ayudas capitalistas ni institucionales, da la impresión de que Ruiz de Gauna se mete en un problema. ¿Lo cree también usted?
-El problema éramos nosotros, así que a partir de ahora creo que las ayudas le van a llegar rápidas y en cantidades.
-¿Pide a la Diputación que sea escrupulosa con Gauna y le exija la capitalización con tres millones?
-Gauna sabe que tiene que capitalizar el club. Así se lo hizo saber Xabier Agirre. El Alavés es un sentimiento. Habrá que ayudar a Gauna entre todos.
-Su consejo defendía que con dos millones basta.
-Con eso es suficiente para llegar a la siguiente campaña.
Opción del Baskonia
-¿Aprobaría la irrupción final del Baskonia en el Alavés?
-El rumor está en la calle. Pero no entiendo esa opción. Con la ampliación abierta podía entrar y no lo ha hecho aún. Si Querejeta acaba por acceder al Alavés debe ser por un sentimiento o por negocio. Él ya ha dicho que su equipo es la Real. Y me extraña que Querejeta vaya a entrar por negocio. El Alavés no da para negocios. Si supiera cómo está la situación se lo pensaría dos veces. Así que me pregunto ¿por qué puede entrar? El baloncesto le funciona muy bien y el Alavés no es negocio. Tampoco lo era cuando lo compramos nosotros.