Hay sustanciales diferencias entre «no ser un obstáculo», la frase preferida de la Diputación Foral de Álava en los últimos meses para referirse a la viabilidad económica del Alavés, y ayudar a un club deportivo, como él, a que sobreviva en su actividad. Las diferencias quedan bien acreditadas con la implicación de las instituciones de otras provincias en casos idénticos al vitoriano. Como cuando Las Palmas, Real Sociedad y Sporting, todos ellos igualmente sometidos a intervención judicial en los últimos años, han sufrido por situaciones económicas críticas, del estilo de la que padece la entidad del paseo de Cervantes, ya fuera de concurso.
En el supuesto del Alavés, la Diputación ha aceptado la quita de su deuda a la mitad, la misma rebaja que se ha aprobado en los demás procesos concursales dentro del fútbol, puesto que ningún ente público ha llevado a la liquidación de su club representativo. En Álava, su gobierno ha acordado, aunque aún no se ha rubricado, el pago en especie del resto de los débitos albiazules, 5,7 millones de euros, a cambio del antiguo colegio inglés de Izarra, un complejo que le interesa para desarrollar un «proyecto pionero», como avanzaron responsables forales.
A partir de ahí, se ha restablecido un convenio de colaboración por medio millón de euros, ampiable a 750.000, que tampoco ha llegado por ahora a Mendizorroza. En definitiva y salvo los 320.000 euros destinados a la Fundación del fútbol-base los dos últimos ejercicios, el Alavés, primero de la mano de Fernando Ortiz de Zárate y ahora de la de su nuevo máximo accionista, Alfredo Ruiz de Gauna, no ha visto una sola ayuda monetaria institucional en tres años. Ni un duro contante y sonante. Todo ello pese a la insistencia foral por desgastar la expresión de que no aportará «ni un euro más» al equipo, la cual tiene difícil base objetiva.
A cambio, como se ha reconocido desde la Casa-Palacio de la Provincia, el Alavés de Zárate sí ha ido cumpliendo religiosamente con sus obligaciones fiscales -IVA e IRPF-, desatendidas en cambio durante el trienio de Dmitry Piterman, con la vista gorda del gobierno del PP de Ramón Rabanera y de los demás grupos de la oposición. Mientras la entidad del paseo de Cervantes trata de alcanzar su supervivencia, el repaso a casos similares permite confirmar que otras instituciones sí han encontrado fórmulas para, dentro o fuera del concurso, facilitar liquidez a los equipos de su ámbito geográfico. Es decir, establecerieron puentes reales hacia su saneamiento.
Por ejemplo, en Las Palmas, su Cabildo garantizó al primer club de fútbol concursado una subvención de 1,2 millones durante 20 años, lo que le sirvió de aval para conseguir un crédito que salvó sus momentos críticos. Más cerca, en Gijón, durante la intervención del Sporting, tanto el Principado de Asturias como el Ayuntamiento mantuvieron el patrocinio en la camiseta rojiblanca y, con anterioridad, habían comprado la marca Sporting y las instalaciones de entrenamiento de Mareo para inyectar dinero en El Molinón.
Aquí al lado, a la Real Sociedad, con una Diputación presidida, como la alavesa, por el PNV, se destinaron ayudas durante su control concursal, un aliento que se negó en Vitoria al Alavés por sus instituciones. Como la ley no permite subvenciones a equipos en proceso judicial, en Guipúzcoa se optó por el patrocinio a la Real, con un destino de 1,5 millones por campaña. Son, en suma, diferentes voluntades y respuestas políticas a situaciones legales calcadas.
Las Palmas
Un convenio salvador para veinte años
Las Palmas fue pionero en acudir a la antigua suspensión de pagos, hoy concurso de acreedores, para frenar su morosidad. Fue en noviembre de 2004, con una deuda de 72 millones de euros. Ahora, seis años después, sigue adelante con una economía casi saneada. ¿Cómo? Después de mucho sufrimiento, con convulsiones internas que llevaron al embargo cautelar de los directivos implicados en la quiebra -la amenaza que pende sobre Piterman-, un juez llegó a enfrentarse a la Federación Española por retener unas licencias, pero sobre todo con una fecha que fijó un antes y un después. En plena intervención, el Cabildo de Gran Canaria, controlado por el PP, salió al rescate. Firmó un convenio con el club de 2006 a 2027. A cambio de la «cesión de la imagen» de Las Palmas y algunas contraprestaciones publicitarias puntuales, se comprometió a aportar 1,2 millones de euros al año y durante veinte.
Para justificar este apoyo a largo plazo, el documento aseguraba que Las Palmas es «la referencia histórica y social más señalada en el deporte grancanario», lo que justificó una moción institucional para «apoyar su continuidad en las competiciones oficiales». Este aval del Cabildo le sirvió para obtener liquidez. Con el dinero como garantía, Las Palmas logró un crédito de 21 millones de la Caja de Ahorros del Mediterráneo. Su posterior solvencia facilitó la eliminación de las deudas urgentes y en algún caso la reducción de las mismas a cambio del compromiso de pagar casi de inmediato y no en cinco años.
Real Sociedad
6 millones de euros para cuatro temporadas
«Estoy empeñado en que ese dinero llegue a la Real este año». Iñaki Galdos, diputado de Deportes de Guipúzcoa, dejó claro con esta frase su intención de superar las trabas legales para que la entidad donostiarra mantuviera las ayudas públicas durante el concurso de acreedores. El peneuvista cumplió su palabra y, a través del patrocinio de la camiseta realista, según confirmaron a este periódico fuentes forales, la Real ingresó 1,5 millones de euros pese a la intervención judicial. De esta forma se dio continuidad al acuerdo sellado entre ambas partes, por el que el equipo blanquiazul recibe esa cantidad durante el periodo 2007-2011, la legislatura.
La Real Sociedad entró en concurso con 41 millones de deuda -16 más que el Alavés- y tras firmar el convenio de acreedores, sólo debe responder a corto plazo, desde enero de 2011, por 5,4. Y es que 27,3 millones , entre los cuales se encuentra la deuda con Hacienda y la Kutxa, pasan a convertirse en préstamos participativos a 30 años, con condiciones muy ventajosas. Tanto que la Real no deberá pagar este dinero con recursos ordinarios, lo que no alterará sus presupuestos.
El desembolso del club para sus acreedores se efectuará a través del 15% de los ingresos que consiga por el traspaso de jugadores si milita en Primera y el 20% si lo hace en Segunda. Entretanto, la Real sigue ingresando 1,5 millones al año de su Diputación. Es decir, el ente mantiene su apuesta por aportar liquidez al club deportivo.
Sporting
Publicidad en la camiseta y deuda por acciones
'Gijón' y 'Asturias' lucen con orgullo en la pechera del Sporting. Antes (desde 2002), durante (2005-07) y después de que el histórico club fuera pasto de las deudas y declarado su concurso, el Ayuntamiento y el Principado ya le daban entre ambos más de un millón de euros por vender país en la camiseta. Cuando peor fue su existencia, «más aliento recibió de sus instituciones. La tutela ha sido incondicional», sostiene José Luis Rubiera, jefe de prensa del club.
Ya antes de entrar en crisis, el Ayuntamiento compró al Sporting su complejo de El Mareo y su marca por tres millones. Ahora se negocia su recompra. En el concurso, los 51 millones de la deuda rojiblanca se rebajaron a 35 por la quita y después a 17 porque se libró débito por acciones. Hoy, el Sporting disfruta en Primera y sus instituciones, con él.