Por lo menos, el Alavés sumó un punto en casa ante un rival directo en la lucha por una plaza para el 'play off'. De esta forma, el equipo todavía no se incrusta en el cuarteto de cabeza, pero el objetivo sigue a tiro. Es cierto que el apetitoso primer puesto es ya una quimera, incluso el segundo -ambos en manos de conjuntos más regulares-, pero para las otras dos vacantes la igualdad es máxima. Como la reflejada en el partido de ayer contra el Lugo, que pese a su inexplicable racha negativa, ofreció uno de los mejores juegos de ataque. Por lo tanto, no hay que restar mérito al plantel alavesista, que defensivamente trabajó a destajo. Con menos juego también creó ocasiones y tuvo sus momentos de dominio. Quedan diez jornadas y aunque la próxima salida a Eibar se antoja complicada, hay que mantener la ilusión.
Más entero
El encuentro no pudo empezar mejor con el golazo de falta directa del recuperado para la causa Bani Bouzas. Es más, en la primera media hora, el Alavés presionó con intensidad a un rival que languidecía en los metros finales. Sin embargo, en la segunda media hora el Lugo percutió con más peligro hasta encontrar el premio del empate tras jugada del desequilibrante Arroyo. También ayudó Montero, que no tapó su palo, aunque también salvó después otro tanto cantado. Los últimos treinta minutos acabaron en tablas con equilibrio mutuo. En definitiva, el Alavés completó una noche decente y no conoce la derrrota con Ocenda como técnico.
Margen de mejora
Toca seguir manteniendo la esperanza e intentar sacar petróleo con lo que hay. Va a ser importante recuperar a los lesionados. El sustituto de Igor, Reguero, volvió a desenvolverse por la derecha, fuera de su sitio. También, Diego Segura reapareció y puede ser un hombre clave. Tampoco Óscar Rico tuvo su día y Geni siguió desaparecido. Lo que está claro es que este equipo no puede dar un giro total en un mes, pero hay que valorar que mejora. El problema es si conseguirá el nivel suficiente.