Después de dos victorias consecutivas el Alavés frenó ayer el paso y se quedó sin el pleno que le hubiera permitido dormir en puestos de 'play off' de ascenso a Segunda tras la derrota del Lemona. Un notable Lugo elevó el listón de la exigencia en Mendizorroza y el conjunto albiazul, como siempre con altibajos, dejó al menos la improta de un grupo con fe y determinación, escenificado en un tramo final de dominio sin fruto. Con las obligaciones de toda una temporada a cuestas, el punto supo a poco por haberse desperdiciado la ventaja en el marcador, pero también certificó que el plantel de Iñaki Ocenda no se rinde ante diez jornadas finales que prometen emociones fuertes.
El Alavés había encontrado la delantera en su primera ocasión. Bouzas 'tripitía' de excelente falta directa para sumar su tercer gol seguido en otros tantos partidos. Los problemas que podía crear el Lugo, siempre con calidad para explotar los espacios, quedaban teóricamente minimizados ante la posibilidad albiazul de acunarse en el marcador y cerrar vías al rival a base del repliegue defensivo. La fórmula sirvió durante bastantes minutos para neutralizar al cuadro gallego. Con cierta agresividad general y opciones de contragolpe, con dos llegadas peligrosas de Igor Martínez y Arriaga.
Dudas y empate
Pero el Alavés, como sucede con demasiada frecuencia, perdió casi todas sus propiedades colectivas a medida que el adversario le exigía solvencia. El Lugo crecía en el toque por el centro y utilizaba ambas bandas para profundizar. La escuadra de Iñaki Ocenda comenzó a sufrir. Morcillo, con la escasa ayuda de Rico, ante el hábil Tornero. Carrión, frente a Arroyo, que primero avisó y después se sacó una excelente acción culminada, con cierta colaboración de Montero, en el empate.
Y el partido derivó en los primeros temblores. Desorientado tras encajar el tanto, el Alavés quedó prácticamente grogui. A merced ya de un Lugo mejor posicionado, con combinaciones notables para lo que se estila en la categoría y antes del descanso indulgente en los remates. Tornero, con posible empujón de Morcillo, erró el más claro. Marcos, desde larga distancia, rozó el palo. Los problemas físicos de Igor Martínez le llevaron al vestuario antes del descanso para dar entrada a Reguero, que calentaba desde antes de iniciarse el partido ante esa posibilidad.
El Alavés, ayer de inicio sin Raúl Llorente y Alaña, dos de sus futbolistas más solventes, sufría por falta de consistencia. A cambio, ante un Lugo que también padecía cuando era exigido en defensa, imperó la propuesta de ida y vuelta, un fútbol abierto donde se movió mejor el visitante. Sobre todo en un arranque de segunda mitad donde Montero salvó con una intervención espectacular un cabezazo de Sergio Maestre. El portero albiazul vivió ayer en la cuerda floja entre meritorias paradas y frivolidades que congestionaron Mendizorroza.
Mejoría sin remate
Pero el Alavés se recuperó de los sobresaltos y, a falta de vistosidad, se encomendó a la pelea y la determinación para causar problemas a uno de los adversarios con mejor fútbol de la categoría. El cuadro vitoriano, en definitiva, tiró de fe y apretó a un rival que poco a poco se quedó sin la fogosidad mostrada con anterioridad. Casi a tumba abierta, los albiazules merodearon el área de Escalona con frecuencia, aunque otra vez sin remate. Un cabezazo forzado de Romerito en el descuento fue la cuenta de los disparos alavesistas a puerta en toda la segunda mitad. El resto de las numerosas llegadas se diluyó en la escasa precisión habitual.
Ocenda, que sustituyó a un Geni de nuevo desangelado, buscó la última opción con el recuperado Diego Segura en el campo. Quique Setién, desde el banco visitante, pareció conformarse con el empate y realizó sustituciones que parecieron buscar un corte en el ritmo, que favorecía a los albiazules en un tramo final al que el conjunto vitoriano llegó esta vez entero. Los resultados de esta tarde determinarán la nueva distancia respecto al 'play off', pero el Alavés sigue vivo pese a todo. Elevado el nivel de intensidad colectiva, el cuadro vitoriano resulta ahora un rival complicado para cualquiera.