Pudo dormir el Deportivo Alavés en 'play off', zona que no pisa desde noviembre, pero el tren volvió a saltarse la parada de Mendizorroza, donde los albiazules siguen atascados. La afición vitoriana sólo ha visto un triunfo en las últimas ocho comparecencias en casa, pobre balance para un aspirante al ascenso. La parte positiva es que tampoco pierde. No conoce la derrota desde la llegada de Iñaki Ocenda al banquillo y sólo ha cedido en uno de los últimos trece encuentros. Claro que nueve han sido empates. Ritmo lento. Luces y sombras, como el juego.
El conjunto babazorro ha sumado 24 puntos en casa, el sexto que más, pero con un matiz curioso. Ganó sus cuatro primeros compromisos en Mendizorroza (Izarra, Cultural, Zamora y Compostela), doce de doce para empezar, y desde entonces ha sumado los mismos puntos en otras diez comparecencias, doce de treinta en este caso. Desplome en su terreno que explica su bajón clasificatorio.
El Alavés ha sido incapaz de ganar en campo propio a ninguno de los diez primeros. En Vitoria han vencido Eibar (0-1) y Mirandés (1-2) y han empatado Ponferradina (0-0), Lemona (1-1), Lugo (1-1) y Celta B (1-1). Faltan por visitar Mendizorroza el Palencia, que ya empató en la Copa del Rey; el Pontevedra y el Montañeros. Preocupante circunstancia cuando se suele decir que las opciones de cualquier equipo pasan por su estadio.
Como mucho, a tres
Y el calendario que le espera fuera no es halagüeño, porque el domingo visitará al Eibar, líder provisional a falta del Ponferradina-Palencia, y, después de recibir al Barakaldo, juega en Bilbao ante el filial del Athletic. Toca reaccionar porque la Liga entra en la recta final, en esas diez últimas jornadas en las que se deciden los objetivos. El albiazul, a expensas de lo que pase hoy, está a un punto. Es cuarto el Lemona, que ayer tropezó en casa ante el Eibar. Lo más lejos que se podría quedar es a tres, si el Pontevedra gana en casa al Bilbao Athletic.