La ampliación del capital social del Alavés en 3,2 millones de euros, un dinero imprescindible para que avance en su saneamiento financiero, será al final abierta al público en general, con lo que se levanta la restricciónque sólo beneficiaba a quien ya es accionista albiazul. Así, con un cambio tan relevante, se pretende favorecer la entrada de nuevos y pequeños inversores y la conquista de la tan dichosa «socialización» en la propiedad de los títulos de la sociedad anónima deportiva.
Esto es, «que nunca más» un dueño tenga el 51% de la entidad, el control absoluto de las decisiones. Hoy lo ostenta Fernando Ortiz de Zárate, antes lo gestionó con despotismo Dmitry Piterman y en el inicio estuvo en manos de Gonzalo Antón.
Anoche, el actual presidente insistió en su renuncia al poder accionarial, y lo hizo ante Accionistas Albiazules, un colectivo que siempre ha perseguido ese propósito de atomización y que para ello ha ideado una propuesta de calado social, presentada en Mendizorroza. La primera fase del aumento de capital se abre pues al conjunto de la sociedad después de que Zárate renunciara a los derechos de sus más 9.000 acciones para cedérselos a cualquiera que se sume a la llamada de auxilio.
Desde el 18 de noviembre, un día después de que la junta de accionistas del Alavés apruebe la emisión de 53.838 nuevos títulos para mejorar las finanzas de la casa, un particular, un colectivo, un establecimiento o una empresa podrá adquirir un mínimo de una acción y un máximo de 150, a 60,10 euros cada una. Se establecerán, según el plan de Accionistas Albiazules, paquetes de 5, 15, 25, 35, 50 y 150 títulos y quien acceda a uno de éstos podrá comprarlo mediante financiación bancaria a cinco años y bajo interés -se negocia con entidades de ahorro- y se le recompensará con descuentos desde un 10 a un 50% en la compra de abonos y entradas del Alavés en el próximo lustro. En cambio, el ya accionista podrá adquirir, de partida, tres títulos nuevos por cada uno de los antiguos.
«Momento histórico»
El objetivo es cubrir los 3,2 millones en la primera fase, a la que no entrará Zárate, sí a la segunda si hubiera capital sobrante. Es un propósito ambicioso, casi utópico, que demanda la respuesta de cientos o miles de alavesistas. «Éste es un buen momento, un momento histórico, tal vez único. El Alavés lo necesita», proclamó Javier Martínez Arlández, presidente de Accionistas Albiazules. «El dinero de la acción irá a la tesorería del club», añadió Zárate, es decir, a pagar el primer plazo de la deuda, algo más de un millón de euros para los acreedores privilegiados.
Tanto los promotores de la expansión del accionariado como el principal accionista entienden que el precio de la acción es asequible -el mismo de 1996- y que los incentivos compensarán con el tiempo el desembolso de la compra. Próximamente, el Alavés se lanzará a una campaña agresiva de captación de nuevos inversores.