Nada hay como el fútbol para desafiar a la lógica y convertir un partido entre dos de los máximos goleadores de la categoría en un 0-0 de circunstancias. Ni el Lugo pudo cuando dominó con claridad, solvencia y buenas combinaciones antes del descanso ni al Alavés le alcanzó para otro 'Guijuelazo' -ganar con lo mínimo- cuando el adversario bajó el tono físico y aparecieron los espacios en el tramo final. Punto en definitivo valioso y de sufrimiento, mucho por momentos, de un cuadro albiazul centrado en las tareas defensivas y al que volvió a faltar fluidez en el centro del campo para superar esa imagen de conjunto pendiente de las individualidades para buscar el desequilibrio ofensivo.
Si no existió un partido más abierto -sólo llegó en los últimos minutos y a consecuencia del cansancio generalizado- fue porque el Alavés así lo decidió. Mientras el Lugo se plantó sobre el césped con el bloque esperado y buscando el juego combinativo que domina como pocos, Pereira trató de convertir el partido en un campo de minas para el rival. Cuesta, Vicente Moscardó y Bouzas sustituyeron a Neru, Rico y Diego Segura respecto a la última comparecencia liguera.
Aluvión local sin acierto
Del nuevo cóctel surgió un 4-1-3-2, con Romerito por delante de los centrales, y una línea de tres centrocampistas formada por Ruano, Vicente y Bouzas que apenas existió en ataque. A los dos puntas, Óscar Martínez y Geni, se les encomendó como primera misión, por lo visto sobre el césped, presionar a los centrales rivales para evitar que el Lugo pudiese salir con comodidad con la pelota jugada. El esfuerzo colectivo albiazul redujo en parte el potencial local, pero al Lugo le sirvió un frenético ritmo inicial para colocar al Alavés ante un grave problema.
En un arranque similar al de Ferrol, Llorente salvó una pelota de gol en el segundo palo y Pagola, con buena colocación, neutralizó bien dos disparos centrados en dos llegadas muy claras al área. Mesquita resultó providencial poco después. Todo había ocurrido en 13 minutos. El Lugo, replegado en su campo cada vez que los alavesistas dominaban la pelota, robaba con facilidad ante las imprecisiones albiazules. La línea formada por Ruano, Vicente y Bouzas apenas entraba en juego y al cuadro vitoriano la pelota nunca le duraba en los pies. Los laterales locales, muy ofensivos, provocaban además situaciones de superioridad en ataque. Bouzas, casi interior zurdo ayer, sufría para tapar la banda y otro tanto le tocaba a Ruano. De pisar el área contraria, ni hablar.
El monólogo local amenazaba con una frase definitiva que alterase el guión en cualquier momento. El Alavés no se atrevía a buscar el cuerpo a cuerpo con el Lugo y trataba de explorar otras vías para soportar el aluvión. Faltas tácticas, tranquilidad máxima ante el paso de los minutos y una muralla defensiva que resistía. Si Pagola solventó un par de oportunidades, los centrales Castells y Cuesta casi siempre se imponían en las peleas directas con sus pares Sergio Arigas y Maikel. Romerito, que comenzó algo ofuscado, se entonó hasta convertirse en uno de los albiazules más solventes para tapar huecos por todas las esquinas.
Partido abierto y al palo
Después de superar indemne los agobios, el partido maduró para beneficio albiazul. El ímpetu colectivo del Lugo bajó muchos decibelios ante un sistema defensivo albiazul que poco a poco insonorizaba su área y, con el paso del tiempo, lograba mantener la pelota en sus pies y exigir al adversario un trabajo defensivo que hasta entonces no existía.
Pereira, que ya había trasladado al centro a Bouzas y situado a Vicente cerca de la banda derecha, recapituló para buscar filo. Fue con la entrada conjunta de Rico e Igor Martínez, cada uno en una banda, como el Alavés abrió el campo ante un rival que ya actuaba por impulsos, con arrancadas todavía peligrosas, pero dentro de un duelo ya abierto, de ida y vuelta y donde, por fin, el cuadro vitoriano atisbaba sus oportunidades. Con una opción muy clara a balón parado. Una pelota suelta en el área que cazó Óscar Martínez y tras un toque del portero y otro de un defensa acabó en el palo.
Cerca de ganar por 'ko' un duelo que el Alavés hubiera perdido a los puntos, el valioso empate se antoja buen botín.