Devoción albiazul. Casi un año después, el alavesismo vuelve a peregrinar hasta Vigo en busca de la salvación. Cuestión de fe. Pese a las temporadas de sufrimiento y angustia que arrastra la parroquia de Mendizorroza, el 'Glorioso' no estará solo en Balaídos. Alrededor de mil fieles puedenacompañarle. Es la cifra de entradas que remitirá el Celta a las oficinas del Paseo de Cervantes, a 25 euros cada una. Todo el fondo de seguridad del estadio celeste.
El club babazorro trabaja ahora en la financiación del desplazamiento. Lo hace desde el triunfo ante el Huesca. Tiene apalabrados quince autobuses, para alrededor de ochocientos seguidores. Falta concretar el patrocinio de la empresa privada. El año pasado fue Caja Laboral la encargada de transportar 1.500 albiazules hasta tierras gallegas y éste podría repetir colaboración.
Hoy mismo se pueden cerrar todas las conversaciones para que los interesados puedan reservar desde mañana su billete para la cita con la permanencia. Con todo, a expensas de esos últimos flecos, el precio final del paquete, desplazamiento en autobús más entrada para el encuentro, podría rondar los 40 euros.
Diferente coyuntura
La directiva de Fernando Ortiz de Zárate confía en el respaldo de su hinchada. No en vano, los teléfonos del club ya recibieron ayer un sinfín de llamadas preguntando por los viajes y las entradas, ya que muchos aficionados apuestan por moverse de forma particular para aprovechar el fin de semana en Vigo.
Si hace doce meses la respuesta fue sobresaliente cuando el partido era en domingo, la celebración del encuentro en sábado facilita la afluencia masiva de albiazules. Entonces todo salió bien. Ambiente de cordialidad en las calles viguesas y celebración por todo lo alto en el campo.
Esta temporada es todo diferente. Porque en aquella ocasión el Celta era un convidado de piedra en la fiesta albiazul y ahora es el rival directo. El duelo adquiere tintes dramáticos y ni el equipo ni la afición celestes serán tan amistosos como el año pasado.
Reubicación de abonados
En caso de una demanda mayor por parte de la parroquia albiazul, el lote de mil entradas podría aumentar, si bien en Vigo parecen reticentes a esta opción. En primer lugar, porque ellos quieren llenar el campo de camisetas celestes, no albiazules. Y después, por las dificultades que puede generar la ubicación de la afición vitoriana.
Porque el fondo de seguridad de Balaídos, el destinado para los seguidores visitantes, se llenaría con esas mil entradas. En caso de vender más en la capital alavesa, habría que reubicar a parte de los abonados celtiñas para situar a todos los albiazules juntos. Para ello habría que habilitar los asientos contiguos a ese fondo de seguridad.
No es descartable ni, mucho menos, novedoso. De hecho, el Alavés ya acometió esa reubicación al final de la campaña pasada, con la visita del Sporting de Gijón, cuya afición, que se desplazó en masa, no cabía en el fondo de seguridad de Mendizorroza. La trascendencia del choque, en cualquier caso, puede llevar al Celta a pensar más en el aspecto deportivo que en el económico.
Porque hay mucho en juego. Demasiado. Dos equipos que hace no mucho paseaban su nombre por Europa -el Alavés en la UEFA y el Celta en la Champions- están al borde del abismo de la Segunda B. Y la afición albiazul no faltará a la cita. La segunda peregrinación a Vigo ya está en marcha.