Excesivo castigo para un ambicioso Alavés |
Los vitorianos, pese a las dificultades, no le perdieron nunca la cara al partido
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Canal Mendizorroza
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CANAL MENDIZORROZA. Javi Guerra forcejea con un jugador del Zaragoza. /El Correo
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El fútbol ha sido hoy injusto con el Deportivo Alavés. El equipo vitoriano ha mostrado hoy su cara más ambiciosa y valiente. Tan sólo la mala suerte y la calidad individual de los jugadores rivales impidieron a los de Salmerón sacar algún punto del estadio zaragocista. Los vitorianos pagaron demasiado caro dos errores en la primera mitad, que costaron dos goles de Oliveira. Garitano recortó distancias antes del descanso, pero tras la reanudación llegó un nuevo mazazo, la expulsión de Pablo Casar por doble amarilla.
Y al cuarto de hora de juego, Jorge López marcó el tercer tanto local en una acción un tanto afortunada, ya que el balón rebotó en un defensa, despistando así a Bernardo por completo. El Alavés no perdió en la esperanza en ningún momento y asi Garitano logró el segundo gol para su eqquipo, también el segundo en su cuenta particular. Pero hoy no era el día de los babazorros. Caffa, con un magistral lanzamiento de falta directa, puso el 4-2 en el marcador.
Los de Salmerón intentaron con insistencia volver a marcar y buscaron con ahínco la portería rival, pero ya no fueron capaces de conseguirlo y el encuentro terminó con ese 4-2 que no refleja en absoluto lo ocurrido sobre el terreno de juego de La Romareda.
En el primer periodo el conjunto maño aprovechó los errores de su rival para salir al contragolpe y poner el marcador muy favorable (2-0) en apenas 23 minutos. Los protagonistas de ambos tantos fueron los mismos, los dos delanteros zaragocistas Braulio, autor de las dos asistencias, y el brasileño Oliveira, que las convirtió en sendos dos goles.
Sin embargo, el Alavés, que tenía muchos problemas en defensa tras haber dado un paso adelante en su situación sobre el campo, acortó distancias a balón parado en el minuto 36 tras un saque de esquina que culminó Gaizka Garitano, solo en el área.
El equipo local perdió la compostura los minutos posteriores al tanto vitoriano, pero pudo haber aumentado la ventaja en los instantes finales con dos buenas oportunidades de Braulio.
Al equipo maño se le puso de cara el partido al minuto y veinte segundos del segundo periodo con la segunda tarjeta amarilla a Pablo Casar, ya que puso el 3-1 en el marcador en el minuto 61, y aunque acortó distancias el equipo vitoriano cinco minutos después nuevamente por medio de Garitano, e hizo pasar unos minutos complicados a los zaragocistas, acabó sucumbiendo al peso de la lógica para encajar posteriormente otro gol más y cerrar un marcador demasiado amplio para el juego realizado por unos y otros.
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