Al Elche, como a la mayoría de los viajeros de Segunda, le pilla la Copa a contrapié, entre la primera y la segunda jornada de Liga, en pleno proceso de maduración, con futbolistas recién llegados y piezas desencajadas. En su caso, además, le acompañan ya los apuros, tan pronto. Resulta que perdió en su casa, el Martínez Valero, ante el incómodo Eibar el domingo con un jarro de agua fría, gol del vitoriano Toquero cuando el árbitro consultaba su cronómetro. «No vamos a tirar la toalla por un partido», se apresuró a declarar el presidente ilicitano, José Sepulcre. «Creo que falta rodaje», añadió, a una «plantilla más joven, más compensada y con buenos refuerzos en la delantera».
La Copa es el analgésico. «Es del agrado del entrenador. Tenemos una buena oportunidad para quitarnos la espinita», completó el mandatario. «Le doy importancia porque tiene mucha. Siempre he llegado lejos y este año quiero repetir», terció el técnico David Vidal. Adelantó la titularidad en la puerta para Jaime y avanzó que «es posible que jueguen cuatro, cinco o seis que no lo hicieron el otro día».