D e inicio, y por lo menos, un punto para el zurrón en una Segunda que se presagia dura y ya con sorpresas, por lo que para ser más agraciado habrá que hacer algo más. Aunque a domicilio, el juego fue más pobre que el rival y en pegada ambos mostraron sus carencias. Por tanto, el Alavés comienza la temporada sumando, aunque con mucho margen de mejora, sobre todo en ataque, ante un Salamanca al que le salvó su buen trato del balón. Con la salida copera a Elche de por medio, toca pensar en el próximo rival de Mendizorroza, un reforzado Córdoba.
CALIDAD Y CANTIDAD
Aunque es pronto, este Alavés ha perdido en calidad y la debe compensar en cantidad, es decir, mejorando el trabajo en bloque. Sin olvidar la mentalidad, que exceptuando el primer cuarto de hora de la segunda mitad -cuando se trenzaron las mejores jugadas albiazules-, me pareció otra vez conservadora. De ahí, una primera parte floja sin control del juego y con peligro del rival a las espaldas de los laterales en bandas. Y eso que el fortuito cambio del portero Bernardo demostró la seguridad de su sustituto Bonis. Además, la ausencia de Casar propició la inclusión de Garitano en la zaga, aunque la presencia de Emilio Sánchez en el doble pivote no se notó en posesión del balón. A su lado, un Astudillo, que pienso aguantará hasta el mercado de invierno, cuando se recuperen Cabrera y Garro. Sin embargo, demasiadas faltas para frenar al contrario, incluso con cinco tarjetas amarillas. En la última media hora, vuelta a recular con las sustituciones, recordándome al equipo de la pasada temporada. Con Toni Moral bien sujetado y el ariete Pedraza desasistido, sólo destacó la movilidad de Moreno cerca del área.
COMPETENCIA
Con tantas caras nuevas y una temporada larga por delante, las oportunidades para que los futbolistas demuestren su valía, no tardarán en llegar. Echando la vista atrás, el empate sin goles de ayer en El Helmántico fue el mismo resultado que cuando yo debuté con el Alavés, allá por el año 86 y recién cumplida la mayoría de edad. Me tocó lidiar con el veterano charro Ángel, otrora pulmón del Real Madrid. En aquel conjunto, estaban los Morgado, Larrañaga, el malogrado Galarraga, Esparza, el ahora técnico Preciado, Merayo, Cidón y compañía, jugadores de contrastada calidad que dificultaban el salto al primer equipo, aunque curiosamente se bajó a Tercera por impagos del club. Con esto quiero decir, que me pongo en el pellejo, sobre todo de los vitorianos Igor, Jonathan Reguero y demás, para que no cejen en el empeño de hacerse un hueco en el once. De lo que se trata es de que entre jóvenes y veteranos se promueva una sana competencia que mejore el rendimiento.