Aunque las pretemporadas sean siempre un terreno pantanoso cuando se trata de valorar los méritos y la preparación de un equipo para afrontar la competición, el Alavés ha dejado apuntes contradictorios y poco tranquilizadores durante este verano, sobre todo después del partido de Laguardia. Lastrado desde el inicio por la falta de las piezas de ataque definitivas, el cuadro vitoriano ofreció detalles de solidez en los primeros pasos del camino que pretende recorrer hasta convertirse en un equipo enérgico y consistente para airear después todas sus inseguridades.
Al cabo de ocho partidos ante adversarios de todos los pelajes, el duelo de Mendizorroza ante el Zaragoza expresó las mejores virtudes del Alavés durante el mes y medio de preparación. Ante uno de los equipos de referencia en la categoría, el albiazul se aplicó con orden e intensidad para suplir sus carencias. Ganó y convenció por el único método que a estas alturas parece viable: máximo esfuerzo y concentración. El Alavés avanzó esa tarde por el camino colectivo, con buenos detalles de algunos de sus nuevos fichajes, a la espera de que las últimas incorporaciones aporten también soluciones individuales. Porque de equipos sacrificados se encuentra llena la Segunda División, igual que escasa de delanteros que puedan marcar diferencias. Por momentos, Aganzo y Adrián lo hicieron la Liga pasada y se antoja complicado cubrir el vacío de ambos.
El Alavés, que en cinco amistoso ha logrado dejar su portería a cero, ha prescindido por motivos económicos de cuatro piezas importantes -Gaspar, Sergio Rodríguez, Lacen y Aganzo- y se ha reforzado con nueve futbolistas. La solvencia de César Caneda en el centro de la zaga, la irrupción de dos laterales zurdos de calidad como Edu Albacar y Raúl Llorente y la capacidad creativa-destructiva del dúo Garitano-Emilio Sánchez en el centro del campo han sido de lo más destacado entre las novedades albiazules. Todo ello, si se deja al margen el pésimo último partido ante el Eibar.
Lesionados
Otras adquisiciones como Moreno, Cuevas o Fagoaga, afectados de diversas secuelas físicas, han quedado por ahora en segundo plano. Mientras, el guardameta Bonis, con algunas oportunidades en este verano, como el sábado, donde nada tuvo que ver con el 1-3, parece en este momento condenado al banquillo ante la confianza de José María Salmerón en Bernardo, uno de los destacados en el final de la padada campaña.
La pretemporada ha servido también para variar el estatus de algunos futbolistas de la plantilla. Calderón y Casar, que aparecían en julio en la lista de transferibles, apuntan a la titularidad en el inicio de la competición. Al menos hasta que Fagoaga pueda competir por un puesto en la zaga o, como parece factible, llegue algún refuerzo más para la defensa en los próximos días. A seis para el estreno liguero en Salamanca y salvo sorpresa de última hora en el mercado de fichajes, también Astudillo integrará el once tipo.
Una de las buenas noticias del verano ha sido la confirmación del notable estado de forma de Toni Moral, que después de una discreta segunda vuelta ya resultó decisivo en los choques finales de la pasada campaña. La irrupción del joven Reguero y la consolidación de Igor como opción en la banda derecha son otras de las cuestiones positivas de una pretemporada que, en cualquier caso, pasará al olvido cuando el balón comience a rodar en el Helmántico. Antes, el club albiazul tratará de reforzar estos días contra el reloj una plantilla con necesidades evidentes en varias posiciones.