El Alavés sumó ayer su cuarta victoria de la pretemporada en un partido espeso en Irún, donde la gran novedad residió en el discreto regreso de los 'apartados' Raúl Sánchez y Samuel, aunque después José María Salmerón precisó que sigue esperando fichajes y que no cuenta con ambos. Ni con Miguel Pérez, quien se quedó en Vitoria por lesión. En un duelo equilibrado, el cuadro albiazul tiró de solvencia defensiva, sólo quebrada en diez minutos de la primera parte, para resolver gracias a una acción aislada que concretó Toni Moral.
Salmerón había optado de inicio por un equipo donde sólo quedaban cinco futbolistas respecto al once que se impuso al Zaragoza -Bernardo, Calderón, Igor, Astudillo y Toni Moral-. Edu Albacar en el lateral zurdo, Mateo en el eje de la zaga y, junto al indultado Raúl Sánchez, los jugadores del filial Ioritz, Egaña y De Marcos completaban un conjunto donde el técnico dosificó los minutos.
El Alavés se resintió respecto a su última comparecencia y frente a un ordenado Real Unión se gestó un encuentro puro de pretemporada. Escaso de ritmo ante las contínuas interrupciones y durante los primeros veinte minutos bajo estricto control albiazul a base de una presión efectiva que impedía al conjunto local acercarse a las inmediaciones de Bernardo. Otra cuestión era conseguir un mínimo de elaboración y velocidad para sorprender al adversario en las zonas calientes.
Ocasiones escasas
Más por inercia que por calidad llegaba el Alavés hasta el área rival con cierta frecuencia. Bajo un 4-4-2 donde primaba guardar la posición, el cuadro vitoriano arriesgaba lo justo. En estas condiciones, apenas existieron las oportunidades y sólo un par de acciones individuales del joven De Marcos aportaron cierta profundidad. El resto de los acercamientos albiazules correspondió a las jugadas a balón parado. Hasta seis saques de esquina lanzó en el cuarto de hora inicial. Un remate desviado de Raúl Sánchez fue el único rédito.
Poco a poco despertó el Real Unión, a medida que el Alavés se relajó en la presión y permitió las combinaciones locales, hasta entonces inexistentes. Diez minutos de desorientación complicaron el partido. Tanto que un inspirado Abásolo rompió la zaga alavesa con varios remates y rozó el gol.
Al borde de la media hora, el ex alavesista Berruet, tras un córner mal defendido, envió un cabezazo muy claro. Pero en medio de los problemas albiazules apareció el tanto. Una acción aislada de contragolpe donde Calderón puso un centro al área a media altura que Toni Moral rescató. Controló ante la pasividad defensiva y, a la media vuelta, hizo la diferencia con un disparo seco.
El carrusel de cambios llegó tras el descanso con más jóvenes del filial como Arkaitz, Endaitz y Jonathan Reguero. Garitano y Emilio Sánchez ocuparon entonces el eje del centro del campo. El vizcaíno más atrasado en un esquema 4-1-4-1 con el que el Alavés se limitó a controlar el juego ante un rival con más ímpetu que claridad. Samuel, otro de los apartados, tuvo su oportunidad, aunque el equipo, sólido atrás y espeso en el contragolpe, tampoco ayudaba. El cuadro vitoriano concluyó con tres centrales y pocas conclusiones que extraer.