El Alavés pactó ayer con el Racing de Santander la venta de su jugador francés Mehdi Lacen, de 24 años, su única fuente de ingresos por la vía de un traspaso después de la marcha gratuita del otro vendible, David Aganzo, al Rayo Vallecano. El acuerdo entre los clubes, sin rubricar aún, contempla el pago de 650.000 euros por el centrocampista defensivo, sin duda uno de los albiazules que mejor rendimiento ofreció la temporada anterior, librada sobre el tañido de la campana por el conjunto de José María Salmerón. El futbolista no se entrenó ayer por la tarde en Ibaia -estuvo de paisano- y aguarda acontecimientos y un desenlace feliz con la idea de despedirse en breve de sus compañeros.
Aunque el compromiso entre el Alavés y el Racing es firme y del jugador con éste, según fuentes oficiales consultadas por EL CORREO, el traspaso será un hecho sólo cuando se cierren las condiciones del pago del dinero. En este punto todavía ayer había cierta discusión entre los negociadores. Mientras que desde Vitoria se reclaman garantías de cobro, a poder ser el depósito de los euros por adelantado o asegurado escrupulosamente; desde Santander, por contra, se plantean fórmulas de desembolso aplazado que no terminan de convencer a la directiva y a los administradores concursales del Alavés.
Por ahora, la del Racing es una casa en apariencia solvente, más aún después de vender a Aldo Duscher al Sevilla, pero su credibilidad no es suficiente ante el cariz deudor que empieza a tomar el fútbol español con clubes que se refugian en la Ley Concursal para redimir su galopante morosidad. En el trato apalabrado con la entidad cántabra también se recoge a favor del Alavés un 10% de un futuro traspaso de Lacen a otro club, una modalidad habitual de compensación en el tiempo, pero que no siempre se produce por el desinterés del producto.
Beneficio
Sobre el papel, si se firma finalmente, el trato se antoja ventajoso para el Alavés, que ante su necesidad financiera siempre abogó por la venta de un activo como Lacen. Para la directiva de Fernando Ortiz de Zárate ha llegado el momento de generar más ingresos que gastos con el fin de asegurarse un beneficio al final de temporada que ayude en el futuro al pago de la deuda a sus acreedores, y qué mejor manera de hacerlo que mediante el cobro de un traspaso por uno de sus futbolistas. No es una millonada, pero 650.000 euros por un mediocampista destructor como el franco-argelino es un negocio aceptable para la casa albiazul en un fútbol inflacionista como el actual. La ficha de Lacen, en cambio, es poco gravosa para sus arcas.
En lo deportivo, no por deseada la marcha de Lacen, cuando suceda, supondrá para el Alavés la pérdida de un elemento que ha rendido con nota en su faceta. Pero no menos cierto es que la demarcación de mediocentro defensivo está saturada con Astudillo, Cabrera -cerca de completar su curación-, el convaleciente Nacho Garro y el recién llegado Gaizka Garitano.
Si como parece Lacen acaba en El Sardinero, de vuelta a Primera División, quizás el Alavés se vea obligado a cambiar de planes con Astudillo, cuyo contrato aconseja su salida. Pudo irse al Nástic de Tarragona, pero quedó en agua de borrajas. De hecho, de un tiempo a esta parte su estatus en el equipo, con lo importante que es, ha pasado de no contar para los amistosos por precaución para evitar lesiones a intervenir como uno más, lo que acontenció en Pradejón.
Ayer, el director deportivo albiazul, Javi Pérez, dijo de Astudillo que «es un jugador buenísimo», defendió lo sabido, que «es del Alavés», y avanzó que «tiene que jugar y estar en las mejores condiciones». Con todo, aunque en teoría el argentino sigue en el mercado, en la práctica el capitán tiene todos los boletos para seguir de albiazul un año más.