Íñigo Calderón se queda definitivamente en el Alavés. Será uno más, jugador de pleno derecho, cuando arranque la Liga 2008-09 con el último fin de semana de agosto, según ha podido saber EL CORREO. De todas formas ya lo estaba siendo en la pretemporada, pero quedaba en el aire la confirmación de su continuidad como futbolista de la primera plantilla. La duda se ha despejado con el tiempo y quien es hoy por hoy el más fiel representante de la cantera de Ibaia en el equipo de Segunda se asegura finalmente el puesto y el dorsal después de semanas más fuera que dentro del vestuario albiazul, en un caso similar al de Pablo Casar.
Con Calderón, el Alavés ha variado su criterio inicial. Los técnicos incluyeron al lateral derecho en la relación de descartes, una decena de jugadores sin posibilidad alguna de prorrogar por más tiempo su estancia en el conjunto de José María Salmerón. La lista se avanzó a finales de junio. Pero el empecinamiento del protagonista por seguir en el Alavés, el rechazo social a su marcha y el devenir de los acontecimientos en el rediseño del plantel han modificado sustancialmente los planes de futuro del vitoriano.
El anuncio de que debía buscar acomodo en otro equipo le pilló a 'Calde' por sorpresa y en el extranjero, mientras disfrutaba de sus vacaciones. Amasó el disgusto lejos, lo encaró a su regreso a casa y prefirió oír de boca del director deportivo del Alavés, Javi Pérez, lo que le aguardaba. Como siempre creyó en sus posibilidades y le puede su corazón albiazul, el defensa, de 26 años, negó su marcha hasta el extremo de desatender una propuesta de cesión a Segunda o Segunda B con la garantía de que en un año retornaría a Mendizorroza para cumplir su contrato.
Carácter
Desde un primer momento, el inicial descarte de Calderón tuvo como respuesta la desaprobación de la hinchada, que le aprecia tanto o más por sus valores que por su fútbol. Nadie mejor que él abandera en la caseta del primer equipo el sentimiento alavesista, pues lo ha mamado, y a él ha hecho referencia en ocasiones la directiva para establecer el carácter que reclama a esta plantilla en reconstrucción. Nacho Garro, en proceso rehabilitador; el joven Igor Martínez y el recién llegado César son los otros tres vitorianos del grupo.
Íñigo Calderón defiende una demarcación, la de lateral derecho, sometida a embates este verano. El Alavés, que siempre tuvo como prioridad el fichaje de un refuerzo para ese puesto, a poder ser titular, ha echado mano al final de Fagoaga -también hace de central- ante el fracaso de otras negociaciones -el elegido de Salmerón era Cristian-. El retraso en la llegada de éste propició que el proscrito Calderón se descolgara el cartel y acabara por llevarse la razón entre entrenamientos y amistosos. Mientras, el club se ha topado igualmente con la negativa de Edu Alonso a aceptar su salida a cambio de una indemnización que no sea otra que la suma del dinero pendiente de cobro -dos años de contrato-, una cuestión que presagia problemas.
Así las cosas, con tres jugadores, la posición de lateral derecho en el Alavés está igual de saturada que la de mediocentro defensivo -Lacen, Astudillo, Cabrera, Gaizka Garitano y Nacho Garro-. El recién incorporado Fagoaga apunta a la alineación y Calderón, ahora a la suplencia, con Edu Alonso condenado a un retiro a la grada de consecuencias por evaluar. Ha fallado el primer intento, pero seguramente habrá otro que haga convenir al defensa vizcaíno y al club por un acuerdo necesario. Sólo un arreglo económico haría posible la salida airosa de Edu Alonso, uno de los capitanes del equipo, con seis años de albiazul y maltratado por la nefasta gestión financiera de la casa. Porque difícilmente se puede entender que la relación se enquiste más de lo aconsejable.