Ángel Sánchez puso ayer la rúbrica a su desvinculación con el Alavés para poner fin a su segunda etapa en Vitoria. El acuerdo se resuelve con una compensación económica que anula el contrato que tenía firmado con la entidad albiazul hasta junio de 2010. El club vitoriano hizo público ayer el acuerdo de rescisión a través de un comunicado oficial en el que quiso agradecer la «dedicación deportiva» y ensalzar la «calidad humana» del jugador salmantino.
Las palabras de reconocimiento ponen el epílogo a la situación de ostracismo al que se ha visto sometido el lateral izquierdo, obligado casi desde el arranque de pretemporada a entrenar con el filial junto a otros tres compañeros situados en la lista de descartes; Samuel, Miguel Pérez y Raúl Sánchez. Ahora, Ángel parte hacia el Levante -también sometido a la cincha de la Ley Concursal- con el que ha suscrito un acuerdo por dos temporadas. Respecto a la terna que sigue apartada, el club espera desbloquear la situación cuanto antes. De hecho, el presidente, Fernando Ortiz de Zárate, espera reunirse con los tres jugadores la semana que viene para encontrar un consenso que satisfaga a todos.
Con el acuerdo rubricado ayer, Ángel Sánchez dice adiós al club en el que maduró como jugador y en el que ha acumulado todo tipo de experiencias. Proveniente de la cantera del Real Madrid, recaló en el filial alavesista en 2001. Completadas dos campañas de rodaje, debutó en el primer equipo en la campaña 03-04 para terminar su primera etapa en Vitoria dos años después y poner rumbo al Ciudad de Murcia. Tras un corto periplo en tierras levantinas, fue repescado por el Alavés en el mercado de invierno de la campaña 2006-07. Desde entonces, ha vestido la elástica albiazul y, como otros tantos, ha sido testigo y víctima de la falta de cordura de la 'era Piterman' y de los posteriores recortes económicos.
Mal trago
También ha vivido alegrías y sinsabores deportivos, aunque él mismo reconoce que su mejor recuerdo como albiazul siempre será el del último ascenso a Primera División. Para el jugador salmantino, el capítulo final en el que ha tenido que 'volver' al filial albiazul ha sido un trago difícil de digerir. Sin embargo, Ángel prefiere hacer trabla rasa de trances como éste después de «haber pasado por todo tipo de situaciones y muchas de ellas desagradables». «Después de cinco años en el Alavés no voy a quedarme con lo malo», subrayó. Su talante conciliador le lleva incluso a poner buena nota a la gestión de Fernando Ortiz de Zárate. «Él y sus colaboradores están peleando por que el club vuelva a ser lo que fue en su día. Lo que se necesita es estabilidad. Ojalá que pronto podamos volver a ver al Alavés entre los mejores».