Cuatro amistoso de la pretemporada y segunda victoria para el Alavés, que ayer impuso su superioridad sin demasiados problemas ante el Norma San Leonardo. El ensayo y sus conclusiones quedan en cuarentena ante la diferencia entre ambas escuadras. El plantel albiazul demostró que entre la categoría de plata y el grupo octavo de Tercera División media algo más que dos escalones. Al equipo alavesista le bastaron una pizca de calidad y una velocidad superior de ejecución para doblegar a su oponente. Incluso maquilló un tanto su falta de efectividad goleadora; sentenció en la primera parte y perdonó la goleada en la segunda. Próximos amistosos contra el Numancia o el Real Zaragoza quizás otorguen una medida más exacta de las potencialidades de este Alavés aún en pañales. De momento, su trabajo de puesta a punto continúa.
El Alavés fue dueño y señor del encuentro durante su primera parte, aunque la eficiencia de su juego mermara un tanto en la suerte del remate. El equipo se apoyó en las bandas, triángulo y buscó los espacios en un campo de pequeñas dimensiones sin acabar de perforar la portería contraria. Y lo cierto es que el Norma San Leonardo le sirvió en bandeja la primera ocasión. Tras ser arrollado Moreno dentro del área rival, el penalti cayó como sentencia en el minuto 4. Sin embargo, Toni Moral no pudo materializar la pena máxima en un tanto. Su lanzamiento fue atrapado por el portero local.
Oportunista
Hubo que esperar hasta el minuto 33 para que el Alavés rompiera la resistencia del San Leonardo. Se adelantó gracias al don de la oportunidad de Íñigo Calderón, que mandó a la red un rechace del meta Heredia tras un duro disparo desde fuera del área de Moreno. El tanto permitió al plantel vitoriano dominar el encuentro a su antojo.
Anotó su segundo tanto en el minuto 60 por mediación de Reguero, que aprovechó un pase de De Marcos para después poner coto a la portería rival enborronando su porcentaje de acierto. La mira albiazul sigue desajustada.