Martín Astudillo termina el entrenamiento matinal en el campo del 'Lomo' de Covaleda y responde a las preguntas de El CORREO sentado en el banquillo visitante. Es de los pocos lugares de sombra en el terreno de juego. Pasan unos minutos de las once y media y el sol no tiene piedad. El capital albiazul lo acepta con resig...
Martín Astudillo termina el entrenamiento matinal en el campo del 'Lomo' de Covaleda y responde a las preguntas de El CORREO sentado en el banquillo visitante. Es de los pocos lugares de sombra en el terreno de juego. Pasan unos minutos de las once y media y el sol no tiene piedad. El capital albiazul lo acepta con resignación, de idéntica forma que asume lo inestable de su situación; planteándose una posible salida del club sin que se produzca todavía. Acostumbrado a la incertidumbre, no mira más allá del próximo entrenamiento.
-¿Cómo le sienta al equipo el aire de la sierra?
-Muy bien. Yo creo que nos viene bien para oxigenarnos, para cargar de trabajo el cuerpo. Es lo que vamos a necesitar para el resto de la temporada. Se hace duro, pero es lo que toca.
-Ha conocido Luchon, San Francisco, Fort Lauderdale y Covaleda....
-Uno nunca termina de conocer lugares (risas). Es lo bueno de las pretemporadas, que quizás corres mucho, pero conoces sitios y culturas diferentes.
-Pero aquí se corre de verdad. No como en San Francisco.
-Desde luego. Ésta es una pretemporada normal, como se diría en el ámbito futbolístico, no como aquélla de San Francisco.
-¿Ayudan estas concentraciones para conocerse un poco más o es un tópico?
-Ayudan de verdad. Se hace mucho más fácil conocerse los que están y los nuevos. Sirve para saber el temperamento de cada uno. Es una forma de saber con quién estás tratando y cómo tratarlo.
-¿Se harta Martín Astudillo de contestar la pregunta misma pregunta? ¿Qué hay de lo suyo?
-No, aunque siempre respondo lo mismo. Hoy por hoy tengo contrato con el Alavés. He iniciado la pretemporada como un jugador más en la plantilla a disposición del míster, si bien la posición del club y la mía tienen que llegar a un acuerdo y ver lo que va a suceder. Pase lo que pase, debo estar listo para competir. Trato de no pensar en esas cosas aunque, a veces, te lo hacen recordar demasiado. Lo vivo con tranquilidad, pensando que estamos en una pretemporada más en la que hay que trabajar.
-Tampoco es una situación nueva. No es la primera vez que usted o el club miran la puerta de salida.
-Sí. Antes ya ha habido esa incertidumbre sobre si salía o no a raíz de la Ley Concursal y la reducción de presupuesto. La verdad es que estoy un poco acostumbrado a este tema.
-¿Dónde se ve el 31 de agosto, midiéndose al Salamanca?
-No lo sé. Por hoy estoy acá. Entrenaré como uno más y acataré las órdenes del entrenador. Nunca se sabe lo que puede pasar, pero prefiero no pensar en el futuro y seguir paso a paso.
Economía y Derecho
-Ha citado la Ley Concursal de la que se ha cumplido un año. ¿Ya ha completado usted y sus compañeros el máster en Economía?
-Sí. Hemos aprendido de Economía y también Derecho de ir a tanto juicio para estar presente en las sentencias a ver de qué lado caen. Lo importante es que cada uno luche por lo suyo, por lo que se ha ganado en toda ley.
-En un par de ocasiones, Mateo ha 'recordado' que usted es el capitán del Alavés. ¿Cree que alguien lo olvida?
-(Sonríe) No. Lo que pasa es que, durante esta transición en la que estuve fuera, tanto Mateo como Gaspar, Edu y otros se hicieron cargo de la capitanía y de hablar con el míster o el presidente. Ahora he vuelto, pero ellos tienen la misma palabra que la mía. También son unos referentes y siempre voy consultarles, ya que así siempre se llega a buen puerto.
-Al menos no parece haber fricciones o posturas de fuerza como la de apartarle de los entrenamientos del primer equipo.
-Así es. Aunque duele a veces ver a compañeros apartados, pero bueno... El fútbol tiene estas cosas; a veces te da muchas alegrías y otras mucha tristeza y crueldad a la hora de negociar nuevos contratos o a la hora de acordar las salidas de los jugadores. Es una situación que hay que afrontar.
-¿Qué valor le otorga a este nuevo grupo humano y deportivo que está formando el Alavés para la próxima campaña?
-Muy bueno. Hay gente joven y también con experiencia. Es un vínculo bueno mezclar ambas características y saber que, respetándonos todos, se pueden lograr muchas cosas. Lo primordial es que el grupo esté unido, que se respeten entre ellos y que tiren todos del mismo modo.
Punto de inflexión
-Aunque lo vivió desde la distancia, ¿nota que el final de la Liga pasada hizo resucitar algo más que al club?
-Creo que nuestra afición también despertó. Sirvió para que el alavesismo se vuelva a unir más que nunca, sobre todo en una situación tan complicada como aquélla. En las buenas, todo es alegría y muchas cosas pueden pasar desapercibidas. En las malas, a veces no encuentras la ayuda que necesitas. En este caso no fue así porque la gente apoyó al equipo al máximo y el fruto resultante fue la salvación. Sufrí mucho por el club y los compañeros y me puse muy contento al conocer el resultado final.
-¿Sería demasiado pedir no sufrir tanto la próxima temporada?
-Lo primordial es tener una regularidad, no sufrir ni altos ni bajos. Eso te da estabilidad a la hora de afrontar la recta final del campeonato o vivirla más tranquilo. En todo caso, uno empieza de cero, no con la mentalidad de pensar a ver si sufrimos o no. Eso pasa y se empieza con ideas renovadas, pensando en estar arriba. Eso hace grandes a los equipos y en las malas situaciones también te ayuda.