El Alavés vivió ayer temperaturas por encima de lo habitual en la localidad soriana, acostumbrada a no llegar a los treinta grados durante el día y a noches frescas en verano. En esta ocasión, el termómetro superó la barrera de los treinta a primera hora de la tarde, temperatura que la expedición albiazul tuvo que soportar de la mejor manera posible en su primera jornada de trabajo.