Ángel Sánchez tendrá que esperar, pero, sobre todo, armarse de paciencia antes liquidar su relación laboral con el Alavés, cuyos técnicos le han abierto la puerta de salida y apartado, al igual que a Samuel, Miguel Pérez y Raúl Sánchez, de los partidos amistosos y de la concentración de Covaleda (Soria). El lateral izquierdo acaba de sufrir un nuevo contratiempo al ver cómo la negociación para poner fin a su etapa de albiazul se paraliza, como de costumbre, por razones económicas, lo mismo que ocurrió con la de Edu Alonso. En este caso, el bejarano se encontraba muy cerca de obtener la rescisión de su contrato mediante el cobro de una indemnización que le resarciera por su traumática marcha de Vitoria.
Pero en última instancia la administración concursal del Alavés ha desautorizado el acuerdo del trabajador con la empresa y ahora exige la revisión del trato para aceptar el finiquito. Ángel asiste preocupado al discurrir de los acontecimientos y teme que el cariz que ha tomado su asunto termine por perjudicarle a la hora de encontrar acomodo en otro equipo.
Ofertas de Segunda B
Recientemente, al defensa salmantino se le ha presentado la opción de jugar en Segunda B la próxima temporada recalando en equipos que, como el Polideportivo Ejido y la Ponferradina, hasta hace no mucho lo fueron de Segunda División. Sobre la mesa dispone de sendas ofertas de fichaje, aunque no puede aceptar una de ellas hasta que arregle su desvinculación con el Alavés.
Entretanto, a Ángel Sánchez no le queda otra que sobrellevar la difícil situación que le toca vivir ahora como futbolista. Mañana, la plantilla parte a la concentración y él será uno de los cuatro albiazules al que se le impedirá subir al autocar, con lo que tendrá que quedarse en Vitoria bajo un régimen de trabajo distinto al del grueso de la plantilla. En sesiones dobles, como el resto del equipo, entrenará con un preparador de la casa y también con el filial de Tercera.