En su tercera temporada en el Deportivo Alavés, Mateo se perfila como uno de los hombres fuertes del vestuario. El año pasado compartía capitanía con Edu Alonso, Gaspar y Coromina. Dos ya no están y el vizcaíno no cuenta para el cuerpo técnico, pero el navarro insiste en que «el único capitán es Astudillo» a pesar de su pasada cesión a Osasuna.
«No me considero un 'capo' del vestuario, sólo un jugador con experiencia. Ya hablé con quien tenía que hablar y respeto los años que lleva cada uno en el club. En este sentido, Astudillo está por encima del resto», explicó ayer el central, que incidió también en el papel que «gente importante en la categoría como Garitano o César» puede cumplir en la caseta albiazul. «Cuando se perfile la plantilla definitiva ya haremos una reunión entre los jugadores para tratar el tema de la capitanía».
Según contó ayer, además, por el momento no es necesaria una figura autoritaria en un grupo muy cambiado. «La temporada pasada fue difícil y han entrado muchas caras nuevas, pero el club ha apostado por la buena gente y los buenos compañeros. Los que llevamos más tiempo intentamos que los nuevos estén cómodos», relató el defensa albiazul, que destacó la actitud de los jugadores apartados de la dinámica de amistosos y la concentración de Covaleda.
«No es una situación agradable. Son compañeros y no se lo deseas a nadie, pero el club se ha planteado unos objetivos para los que no cuenta con ellos y hay que acatarlo. Esperemos que se resuelva pronto y de la mejor manera para todos, aunque hay que destacar cómo lo están llevando ellos; como profesionales, trabajando como uno más y sin alzar la voz en ningún momento».
«Año de transición»
Este escenario veraniego, en cualquier caso, es en su opinión bastante más halagüeño que el del pasado año. «Está claro que el Alavés aún atraviesa un estado comprometido por la situación de años anteriores, pero ha habido un verano para planificar y para pensar», reflexionó Mateo.
«Ojalá el proyecto salga bien para que dé al club la estabilidad que necesita. Hace falta tranquilidad, un año de transición para ir arreglando algunos temas», concluyó el navarro, que en el plano personal está sufriendo los rigores de la temporada.
«No he podido hacer en vacaciones todo lo que quería por la operación de clavícula y físicamente me está costando», reconoció el central. «Lógicamente, hay una edad que hace mella», apostilló entre risas.