El entrenador del Alavés, José María Salmerón, mostró ayer en sus declaraciones las lógicas cautelas que suelen deparar los partidos de pretemporada. Encuentros que se miden en valores diferentes a los del resultado, aunque éste siempre sea uno de los referentes principales. Después de que su equipo no pudiese pasar del empate ante un adversario de Segunda B, el almeriense extrajo las conclusiones típicas del verano. «El equipo está trabajando bien, pero se nota el cansancio. Nos queda concretar las ocasiones de gol y todavía cometemos muchos fallos en los pases. Lo fundamental es la finalización y no hemos tenido remate, pero esto es fruto de la falta de frescura y seguimos alcanzando objetivos», reflexionó.
El preparador albiazul cambió ayer el esquema del equipo respecto a su primer amistoso, cuando alineó un 4-4-2. En Lakuntza optó en primer lugar por un clásico 4-2-3-1 y luego jugó con un pivote, como al final de la temporada pasada. «Lo importante es tener varias opciones. Es el momento de probar».
Respecto a la notable presencia de los jugadores del filial, José María Salmerón recordó que «ya dijimos que iban a contar en los amistosos. Aportan juventud, ímpetu y valoramos mucho su trabajo».